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Cómo y cuándo hacer la chiquita en el pádel: un golpe para la transición defensa ataque

Todos los locos del pádel sabemos que, por lo general, para ganar los puntos hay que tomar la iniciativa y tratar de subir a la red cuando no la tengamos. Aunque el más común y al que más solemos recurrir es el globo, existen otros tantos recursos como la chiquita que también pueden sernos de gran ayuda.

Tan solo unos pocos privilegiados jugadores pueden presumir de tener el arte de tirar el globo perfecto cuando más lo necesitan. Para aquellos que no se identifican con esto, el pádel les ofrece alternativas suficientes entre las que encontrar la que más adecuada resulte para ganar la red en cada momento del partido.

Ya se conoce de qué marca será la pelota oficial de Premier Padel en 2024
Foto: Premier Padel

La chiquita como forma de subir a la red

Al igual que para dominar cualquier golpe del deporte del 20×10, la chiquita requiere un mínimo de técnica y varias horas de práctica. Es un golpe de precisión y, como tal, el control es algo innegociable en su ejecución.

Este recurso es de gran utilidad para ralentizar la velocidad del juego y, de este modo, iniciar la transición hacia la red y hacernos con la iniciativa del punto. Sin embargo, este no siempre es el golpe por el que más optamos cuando queremos echar al rival hacia el fondo de la pista.

El globo no es siempre la mejor opción

Puede ser que el gran dominio de los rivales en cuanto a jugar por arriba con golpes como la bandeja, la víbora o el remate no nos conceda la libertad que necesitamos para tirar el globo tantas veces como acostumbramos.

También puede darse la situación de que las condiciones meteorológicas no sean las idóneas para que optemos por jugar ese golpe. El viento es el principal enemigo en este caso.

A veces, simplemente, no tenemos el día para clavar ese globo perfecto que tanto nos caracteriza normalmente como jugadores y, por lo tanto, no contemos con la seguridad suficiente como para intentarlo en esas bolas más difíciles de defender.

Cuando se da alguna de esas circunstancias, o quizá todas a la vez si tenemos ese típico partido con el gafe subido, tenemos que demostrar que también dominamos otros recursos para hacer una buena transición defensa-ataque sin dejarnos vendidos.

Ale Galán tirando un globo
Foto: World Padel Tour

Cómo ejecutar la chiquita

En el caso de que optemos por tirar la chiquita, es muy importante que sepamos cómo debemos ejecutarla si no queremos quedar a merced de los rivales por haber dejado la bola más alta de lo que nos habíamos propuesto.

Una de las claves para jugar una buena chiquita es tener claro cómo subir. El posicionamiento del jugador, el ritmo y la velocidad serán tres de los aspectos que van a marcar la calidad de este golpe, así como su eficacia durante el transcurso del punto.

La esencia del golpeo es lograr bajarle la velocidad a la pelota. Lo que debemos hacer es dibujar una trayectoria lenta y controlada que lleve la bola a caer justo por debajo del nivel de la red. Si conseguimos hacer esto, estaremos obligando a los rivales a tener que elevar la pelota desde sus pies.

Foto: World Padel Tour

Aquí es donde entra la importancia del ritmo. Tendremos que saber controlar los tiempos y, así, avanzaremos nuestra posición justo desde el instante posterior a tirar la chiquita para presionarles. Cuando lo hacemos bien, esto tendrá como resultado que podamos tomar la iniciativa y, por lo tanto, ganar la red.

Cuándo tirar la chiquita

Que sea un recurso muy bueno para pillar por sorpresa al rival y echarles de la red no se traduce en el “todo vale”. No todos los momentos del partido son los idóneos para elegir este golpe, al igual que sucede con el globo.

Siempre que veamos que los oponentes están un poco alejados de la red, este es una buena oportunidad para jugar la chiquita y subir a por ellos. Como ya hemos indicado, tendrán que levantar la bola y ahí podemos aprovechar para entrar al ataque.

Otra buena ocasión es que, después de haber tenido tiempo de analizar un poco a la pareja rival, hayamos visto que uno de ellos, o los dos, volea peor cuando la bola es más lenta.

Lo cierto es que la chiquita es un recurso idóneo para generar cierta sorpresa en el juego, cambiar el ritmo y conseguir subir sin jugar la bola por arriba. Sin embargo, es vital que tengamos siempre en mente que debemos esperar nuestra oportunidad para tirarla y no jugarla a lo loco.

Si te has quedado con ganas de saber más sobre la chiquita, os dejamos un tutorial de Manu Martín en su canal de YouTube “Mejora tu pádel”:

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Adriana Díaz Pérez
Adriana Díaz Pérez
Journalist specialising in sports with experience in national television, radio and press. In training as a physical trainer focused on padel.

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