España afronta el Mundial de Pádel 2026 con el problema que toda selección querría tener: le sobran jugadoras de nivel para las plazas disponibles. Del 1 al 7 de noviembre, Doha volverá a reunir a las mejores del planeta, y la nueva seleccionadora, Carolina Navarro, tendrá que dejar fuera a auténticas estrellas para cerrar una lista de solo ocho nombres.
Gemma Triay, número uno actual del ranking de la FIP, y una de las líderes del equipo, lo resumió con una sonrisa en una entrevista con Mundo Deportivo: “Carol tiene un buen marrón”. La menorquina, de hecho, fue más allá y reconoció que no le gustaría “estar en su piel”.

Ocho plazas para un vestuario de lujo
El “marrón” es puro producto del talento acumulado en las jugadoras de nuestro país. España domina el pádel femenino por selecciones —encadena seis títulos mundiales consecutivos entre 2014 y 2024— y el abanico de candidatas para Doha da vértigo. La propia Triay, Paula Josemaría, Bea González, Ari Sánchez, Claudia Fernández, Andrea Ustero, Tamara Icardo, Marta Ortega, Martina Calvo o Ale Alonso son solo algunos de los nombres que aspiran a una de las plazas. Y solo caben ocho.
Triay, lejos de dar por hecho su sitio, asumió que también ella tendrá que ganárselo. “España tiene muchísimas jugadoras de un nivel altísimo y no va a ser nada fácil confeccionar el equipo. Por mi parte, intentaré hacerlo lo mejor posible para ganarme el puesto”, explicó.

Además, puso en valor lo que hace especial a esta cita: “El Mundial es un torneo diferente a cualquier otro: nos ponemos la camiseta y todas remamos en la misma dirección. Se vive un ambiente muy especial”.
La gran incógnita del Mundial se llama Ale Salazar
Dentro de ese rompecabezas hay una decisión que va más allá de lo deportivo. Alejandra Salazar, 40 años y siete Mundiales en un palmarés que nadie más ha alcanzado, afronta su temporada de despedida. Un último Mundial con la camiseta de España sería el broche perfecto para una de las jugadoras más influyentes de la historia de este deporte.
La menorquina, que formó con ella una de las parejas más dominantes de la última década, no escondió su deseo, pero tampoco maquilló la dificultad de la decisión. “Es una jugadora que siempre aporta mucho tanto dentro como fuera de la pista, así que creo que tiene opciones de estar”, valoró.
A pesar de sus palabras, enseguida introdujo el otro nombre que compite por ese mismo perfil: “Ahí también está Martita, que ha demostrado el nivel que tiene y ha conseguido victorias muy importantes. Son decisiones muy complicadas”.

Rendimiento frente a emoción
La reflexión final de Triay apunta al fondo del dilema que tendrá que resolver Navarro: separar el corazón de los números. “Hay que valorar muchas cosas. Para algunas jugadoras puede ser el último Mundial y para otras habrá más oportunidades en el futuro, pero la seleccionadora tiene que tomar la decisión pensando en el rendimiento y en lo que considere mejor para el equipo”, zanjó.
Ese es el equilibrio que define cualquier gran convocatoria: premiar la trayectoria o apostar por el estado de forma. Navarro, leyenda del pádel español y seleccionadora en su primer Mundial al frente del equipo, tendrá que encontrarlo.
Con una lista tan corta y un vestuario tan lleno, cada nombre que entre dejará fuera a otro de primer nivel. De ahí el marrón. Y de ahí, también, que España siga siendo la gran favorita.
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