A Sanyo Gutiérrez no se le acaba la gasolina. A sus 42 años, el jugador de San Luis sigue compitiendo al máximo nivel y demostrando que su talento permanece intacto. Lejos de pensar en un final cercano, Sanyo mantiene un objetivo muy claro: volver a vestir la camiseta de la Selección Argentina en el próximo Mundial.
Su última exhibición llegó en los cuartos de final del Pretoria Premier Padel P1, donde junto a Juanlu Esbrí superó con autoridad a Javi García y Álex Ruiz para meterse en semifinales. Allí se enfrentarán este sábado a Ale Galán y Fede Chingotto, pero antes de ese duelo, Sanyo aprovechó los micrófonos en rueda de prensa para enviar un mensaje directo a los seleccionadores, Gaby Reca y Rodri Ovide.
Un sueño que sigue vivo y un mensaje para los seleccionadores

Preguntado por sus opciones de entrar en la lista para el Mundial de Doha (que se celebrará en la primera semana de noviembre), Sanyo fue sincero y emotivo. Recordó que en la última edición incluso pidió a sus compañeros que le firmaran una camiseta pensando que sería su despedida de la albiceleste. Pero hoy, su deseo es otro.
“Me muero de ganas por jugar con la selección y me encantaría estar en un Mundial más”, confesó. Y añadió que, pese a haber dudado por su edad, siente que su nivel actual le permite volver a competir por un puesto: “Pensé que a los 42 ya no tendría posibilidades, pero hoy siento que al menos hago dudar al entrenador. Sigo compitiendo contra parejas muy buenas y mantengo el nivel para estar en la pelea”.
El mensaje no es una exigencia, sino una declaración de ilusión y de confianza en su rendimiento. Sanyo se ve preparado para ir al Mundial de Doha.
El secreto para seguir compitiendo: disciplina, adaptación y control del final
Mantenerse en la élite con más de cuatro décadas exige una disciplina férrea. Para Sanyo, la clave está en seguir teniendo ganas y en no permitir que el entorno decida por él. “Es importante retirarse por decisión propia. Que no te digan ‘ya estás mayor’, ‘ya no ganas’, ‘ya no servís’. Eso afecta mucho al deportista”, explicó.

Su preparación es la de un profesional absoluto: nutricionista, preparador físico, entrenador, cámara hiperbárica, panel infrarrojo, sauna y una rutina diaria enfocada en mejorar cada detalle. “Me levanto todos los días pensando en qué puedo mejorar”, resumió.
Con la mirada puesta en el cruce ante Galán y Chingotto, Sanyo sigue demostrando que su talento y su ambición permanecen intactos. El Mago avisa: todavía queda cuerda, y el sueño mundialista está más vivo que nunca.
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