El pádel femenino vivirá este fin de semana una de esas estampas que se quedan grabadas. En el FIP Bronze Alicante, que se disputa del viernes 18 al domingo 20 de septiembre, Alejandra Salazar compartirá pista con Carlota Lamas Rodríguez, una de las grandes promesas del pádel español. Entre las dos hay más de veinte años de diferencia y dos historias que discurren en direcciones opuestas: una está escribiendo sus últimos capítulos como profesional; la otra, apenas los primeros.
Dos caminos que se cruzan en Alicante
Salazar, exnúmero uno del mundo y parte de la pareja más laureada de la historia junto a Gemma Triay, afronta su temporada de despedida. Lamas, de 14 años y 11 meses, tiene por delante una carrera entera por construir. En ese punto ha querido el destino que sus trayectorias, tan alejadas en el tiempo, se junten durante un fin de semana en la misma pista y en el mismo lado de la red.
Para la joven, la experiencia va mucho más allá de un torneo. “Un sueño hecho realidad”, escribió al anunciar la noticia en sus redes, dejando claro el vínculo especial que la une a la madrileña. “Ale es alguien a quien quiero profundamente, y por quien siento una admiración y un respeto aún mayores”, confesó. No habla de una ídola lejana, sino de alguien a quien admira de cerca.

El aprendizaje por encima del resultado
Lamas afronta la cita con los pies en el suelo y la ilusión por las nubes. “No sé cómo irá el torneo, pero sí sé una cosa: lo daré todo, intentaré aprender todo lo que pueda y, sobre todo, disfrutaré de cada momento”, aseguró. Su forma de entender el fin de semana lo dice todo: para ella, el marcador es lo de menos.
“Desde el momento en que me suba al coche para ir al torneo hasta que nos demos la mano después del último partido. Porque sé que, pase lo que pase, será un recuerdo que llevaré conmigo para siempre”, escribió, antes de despedirse con un mensaje directo a su compañera: “¡Te quiero, leyenda!”. Pocas veces un torneo de categoría FIP Bronze habrá significado tanto para una jugadora antes siquiera de empezar.
Ver esta publicación en Instagram
Una excepción de Salazar
Para que este encuentro fuera posible, Salazar ha hecho una excepción. Su compañera habitual esta temporada es Aranza Osoro, con quien viene compitiendo en el circuito, pero en Alicante ha decidido apartarse de la rutina para acompañar a una de las jóvenes con más proyección del pádel español.
Un gesto que, en su año de adiós, dice mucho de lo que la madrileña quiere dejar como legado: no solo títulos, sino también la mano tendida a quienes vienen detrás.

La pareja partirá, además, como primera cabeza de serie del torneo. Por detrás aparecen las duplas de Ana Domínguez y Sandra Bellver, Aida Martínez y Nati López, y Carlotta Casali y Margherita Aima.
Un pequeño aliciente competitivo
Más allá de la emoción, el fin de semana esconde un detalle que puede tener su importancia. Si Salazar y Lamas conquistan el FIP Bronze Alicante, la madrileña sumaría 40 puntos FIP. Una cifra que a estas alturas de temporada parece menor, pero que cobra otra dimensión en una carrera por una plaza en el Master Finals que se presenta muy ajustada.
Aun así, nadie en Alicante mirará el marcador como lo más importante. Lo que de verdad quedará de este fin de semana es la imagen de dos generaciones unidas por un momento: la leyenda que se despide dándole la mano, literalmente, a la jugadora que empieza a soñar con seguir sus pasos. El pádel, a veces, escribe estos relevos sin necesidad de que haya un título en juego.
| Te puede interesar: |





















