Del 1 al 7 de junio, el Foro Itálico acoge la quinta edición del Italy Major Premier Padel con todos los mejores jugadores del mundo. Primer Major de la temporada, Roma y su pádel como anfitrión. Pero para entender por qué este torneo tiene una dimensión distinta a los demás, hay que mirar fuera de la pista.
El salto más rápido de la historia
Los números italianos son difíciles de procesar sin el punto de partida. En 2014, Italia tenía apenas 50 pistas de pádel en todo el país. En 2025 superó las 10.000, convirtiéndose en el segundo país del mundo por infraestructura, solo por detrás de España. Ningún otro deporte, en ningún otro mercado, ha crecido así en ese tiempo.
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El catalizador tiene nombre: la pandemia. El pádel fue uno de los pocos deportes que pudo practicarse con pocas restricciones durante los peores meses del COVID-19 en Italia, lo que atrajo a jugadores de otros deportes que ya no se marcharon. Cuando se levantaron las restricciones, el deporte se quedó.
Roma, caput mundi también aquí
Dentro del fenómeno italiano, Roma tiene un lugar propio. La capital cuenta con 1.563 pistas, unas 600 cubiertas, y 417 clubes, con una media de 3,7 pistas por club y una pista por cada 2.700 habitantes. Eso la convierte en la tercera ciudad del mundo en número de pistas, solo por detrás de Madrid y Barcelona.
El crecimiento desde que Premier Padel llegó al Foro Itálico en 2022 lo dice todo. Roma tenía entonces 1.220 pistas. En tres años añadió más de 340, un 28% más. Torneo y ciudad se han retroalimentado desde el principio.
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Cerca de 250.000 personas juegan al pádel en Roma, uno de cada seis jugadores del total nacional. Roma tiene el 4% de la población italiana y concentra el 17% de sus jugadores. No es la ciudad con más pistas por casualidad.
El dato que nadie esperaba
En 2025, por primera vez en la historia, la Federación Italiana de Tenis y Pádel superó a la Federación Italiana de Fútbol en número de afiliados. El fútbol, que lleva más de un siglo definiendo la identidad deportiva del país, cedió el primer puesto a un deporte que hace quince años no existía en casi ningún polideportivo italiano.
Y lo ha hecho de forma transversal. El pádel ha crecido de forma homogénea en un país con una brecha socioeconómica y cultural históricamente profunda entre norte y sur. Las tres regiones con más pistas son el Lacio, Sicilia y Lombardía: centro, sur y norte juntos en el podio. No es un fenómeno de élite ni de una región concreta.
Hay una frase de uno de los primeros promotores del pádel en Italia que lo resume mejor que cualquier estadística: “El carácter social del pádel es la clave. Ha enganchado a la sociedad italiana de una manera que ningún otro deporte había conseguido en mucho tiempo.”
Cuando Coello y Tapia, o Galán y Chingotto, salten a la pista central del Foro Itálico esta semana, no estarán en una sede elegida por su aforo o su fotogenia. Estarán en la ciudad que mejor representa lo que el pádel puede llegar a ser cuando una sociedad entera decide adoptarlo. Roma no organiza el Major porque tiene un estadio bonito. Lo organiza porque se lo ha ganado.
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