Hay semanas que son solo una semana, y hay semanas que quedan. La quinta edición del Paris Major ha sido de las segundas. Roland Garros, el templo que durante más de un siglo perteneció solo al tenis, ha vuelto a abrir sus puertas al pádel durante siete días, y lo que ha dejado dentro de la Philippe-Chatrier va mucho más allá de un marcador. Ha dejado récords de público, ha dejado una final femenina que reescribió los libros de historia del circuito, y ha dejado, una vez más, a Arturo Coello y Agustín Tapia como los dueños absolutos de esta tierra batida. Así ha sido el torneo que cierra, por ahora, el gran capítulo del año para el pádel mundial.
Una semana para el recuerdo
El dato que mejor resume esta semana no viene de ninguna pista, sino de las gradas. El Paris Major 2026 cerró con 81.000 espectadores a lo largo de todo el torneo, la cifra más alta de las cinco ediciones que se han disputado en Roland Garros. Solo el domingo 6 de septiembre, día del Padel Festival que abría la semana con exhibiciones y partidos de leyendas antes de que arrancara el cuadro principal, pasaron por el recinto 11.217 personas: un éxito rotundo para la primera edición de un evento que ha llegado para quedarse.
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El crecimiento, visto con perspectiva, es de los que impresionan. La primera edición, en 2022, reunió algo más de 25.000 espectadores en toda la semana; en 2023 fueron más de 35.000; en 2024 se superaron los 64.000. Y ahora, en 2026, el torneo ha vuelto a marcar un techo nuevo. El sábado y el domingo, con las semifinales y las dos finales, la Philippe-Chatrier rozó el lleno absoluto en ambas jornadas, algo que hace apenas unos años era sencillamente impensable para un partido de pádel en suelo francés. Las imágenes de esas gradas repletas, con el confeti cayendo sobre las parejas campeonas al final de la tarde del domingo, ya forman parte del imaginario de este deporte. Roland Garros ya no es solo el templo del tenis. Es, también, uno de los grandes templos del pádel, y esta semana lo ha vuelto a demostrar.
Categoría masculina: lo que dejó el resto del cuadro
Más allá de la final —ya sabéis cómo terminó—, este Paris Major masculino ha dejado varias historias que merece la pena rescatar. La más ruidosa llegó en octavos, cuando Edu Alonso y Aimar Goñi tumbaron a Coki Nieto y Mike Yanguas, quinta cabeza de serie y finalistas hace apenas una semana en Madrid; el batacazo empujó a la pareja española hasta cuartos, donde le pusieron las cosas realmente complicadas a Galán y Chingotto antes de caer.
La otra gran noticia del cuadro fue el ascenso de Martín Di Nenno y Paquito Navarro. Llegaron a París como sextos cabezas de serie, pero su semifinal —con la eliminación de Franco Stupaczuk y Jon Sanz en cuartos incluida— les ha valido para escalar hasta la cuarta posición del ranking, adelantando precisamente a Stupaczuk/Sanz y también a Mike Yanguas y Coki Nieto, que se habían quedado antes, en octavos. Con 11.594 puntos entre los dos (6.563 de Navarro, séptimo individual, y 5.031 de Di Nenno, undécimo), solo quedan ya por delante las tres grandes parejas del momento: Coello/Tapia, Galán/Chingotto y Lebrón/Augsburger. Eso sí, la foto es la de hoy: el puesto de cuartos cabezas de serie todavía tendrá que confirmarse en el cuadro oficial de Róterdam, la próxima gran cita del calendario.
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En casa, el sueño duró unos días más de lo habitual gracias a Thomas Leygue, que mantuvo viva la ilusión del público francés hasta bien entrada la primera semana antes de despedirse, algo que la Philippe-Chatrier supo agradecer con ovaciones propias de quien ya no distingue entre tenis y pádel a la hora de volcarse con los suyos.
Categoría femenina: dramas, repescas y una escalada meteórica
En chicas, la final ya la conocéis, pero el resto del cuadro dio, si cabe, todavía más morbo. Marta Ortega y Sofía Araújo protagonizaron el partido más dramático del torneo en cuartos, remontando y salvando hasta cinco puntos de partido ante Paula Josemaría y Bea González, número dos del mundo, antes de acabar cayendo ya en semifinales ante Sánchez y Ustero. Una machada que se queda sin trofeo pero que ya forma parte de la memoria de esta edición.
El cuadro femenino también tuvo su historia de repesca con final feliz a medias: la lesión de última hora de Tamara Icardo obligó a llamar a las lucky losers Victoria Kurz y Anna Ortiz, que aprovecharon la segunda oportunidad para ganar su primer partido con autoridad antes de despedirse en octavos ante Carolina Orsi y Patty Llaguno. Pequeñas historias que, en una semana de Major, también cuentan.
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En el ranking, la gran beneficiada de la semana ha sido, otra vez, Martina Calvo: con 18 años, cierra este Paris Major en su mejor puesto histórico, entrando ya en el top 8 mundial y recortando distancia con Andrea Ustero, precisamente la jugadora que le acaba de ganar la final. Arriba del todo, la caída de Delfi Brea y Gemma Triay en semifinales deja claro que, en el cuadro femenino, cada vez hay menos parejas intocables.
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