El pádel volvió a demostrar su capacidad para sorprender al mundo con un desafío tan extremo como histórico. Vigo se convirtió este fin de semana en el epicentro de una hazaña que ya figura en el libro Guinness World Records: el partido de pádel más largo jamás disputado, con 41 horas de juego continuo protagonizadas por Brais Rey, Martín Domínguez, Jorge Bigotes y Pablo Santos. Una marca que supera ampliamente el anterior registro y que consolida el crecimiento imparable de este deporte.
Una gesta de resistencia física y mental con 100 sets, un fin solidario y un nuevo capítulo para el pádel mundial
El reto comenzó poco después de las 00:05 del viernes y no concluyó hasta pasadas las 20:30 del sábado, en las instalaciones de Máis que Auga Barreiro, durante el Torneo de Pádel Concello de Vigo. Fueron 41 horas consecutivas sobre el 20×10, un maratón deportivo que llevó a los cuatro jugadores al límite de sus capacidades. El resultado final —57-43 para Rey y Domínguez tras disputar 100 sets— quedó en un segundo plano frente a la magnitud del desafío.
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La fatiga acumulada dejó imágenes tan llamativas como la de Brais Rey jugando descalzo para aliviar las molestias tras decenas de horas de esfuerzo. El equipo de asistencia supervisó constantemente el estado físico de los participantes, garantizando que la tentativa se desarrollara con seguridad dentro de un evento sin precedentes.
El récord anterior, fijado en 40 horas desde noviembre de 2025 en Blackpool (Reino Unido), quedó atrás por una hora. Aquella marca había sido lograda por Nathan Young, Marcus Mollinga, Benny Evinson y David Davies, ahora relevados por los cuatro protagonistas vigueses.
La hazaña tuvo además un componente solidario. Por cada dos minutos de juego, la organización destinó un euro a la Asociación Española Contra el Cáncer, alcanzando una recaudación final de 1.230 euros. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, y el concejal de Deportes, Manel Fernández, entregaron el cheque al término del evento, poniendo el broche a un fin de semana en el que el pádel volvió a demostrar que puede ser mucho más que deporte: también compromiso, comunidad y capacidad de inspirar.
Este récord Guinness conseguido en Vigo no solo engrandece la historia del pádel, sino que confirma que este deporte vive una etapa de expansión global en la que los retos, las cifras y las hazañas ya compiten con las de disciplinas mucho más asentadas. Y, visto lo visto, parece que esto es solo el principio.
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