El primer Major de la temporada ha cumplido con las expectativas. Y es que estas semanas especiales tienen un aire diferente que hasta los propios jugadores perciben. En Doha hemos vivido una competición vibrante, con momentos espectaculares para el aficionado… pero también con varios puntos a analizar en profundidad de este Qatar Major.
El viento y las tormentas de arena
Una vez más, la meteorología se convirtió en protagonista. Y no precisamente por la lluvia. Al disputarse en una ciudad levantada en mitad del desierto, las tormentas de arena fueron parte del paisaje habitual en Doha. De hecho, varios jugadores compartieron imágenes del polvo en suspensión que cubría la ciudad.
Pero el verdadero reto para el desarrollo del torneo fue el viento. Especialmente en las primeras rondas, el aire marcó por completo el ritmo de juego. No hablamos de una ligera brisa: en las pistas anexas, hubo momentos en los que rozó lo insostenible. ¿Dónde está el límite entre disfrutar del espectáculo del outdoor y suspender un partido por condiciones inadecuadas? ¿Quién regula eso? ¿Existe una velocidad de viento estipulada?
Parece exagerado, pero no lo es. Cualquiera que haya seguido el torneo por streaming pudo comprobarlo: cámaras tambaleándose, sonido ambiente ensordecedor y jugadores que ni siquiera podían realizar un globo con garantías durante el calentamiento. Las condiciones condicionaron, y no en el mejor de los aspectos, el desarrollo de la competición.
¿Aire libre sí o aire libre no?
Esto ha dicho Belluati en un paso por banquillos del #OoredooQatarMajor pic.twitter.com/Lkzh1L0rBZ
— PadelReview (@padelreviewes) April 16, 2025
¿Hubo acercamiento de posturas?
Con el pádel profesional sumido en un proceso de reestructuración y conflicto institucional, se esperaba que en Doha pudiera producirse un primer acercamiento entre jugadores e instituciones. No olvidemos que Premier Padel pertenece al fondo de inversión Qatar Sports Investments, propiedad de Nasser Al-Khelaïfi, a quien vimos en varias ocasiones entre el público disfrutando de su espectáculo.
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Sin embargo, no se produjo ningún tipo de reunión. De hecho, ningún jugador de la PPA recibió invitación alguna. ¿El motivo? Según la organización, tras los conflictos recientes en Cancún y Gijón, los jugadores deben mostrar una mayor continuidad en los torneos P2 antes de que puedan iniciarse conversaciones para acercar posturas. Otra oportunidad perdida.
¿Es pronto para sacar conclusiones?
Si miramos exclusivamente lo que ocurrió en la pista, el Qatar Major también deja titulares. Empezando por Coello y Tapia: su nivel sigue siendo insultante. Si no pasa nada extraño, 2025 amenaza con ser una repetición del pasado curso. Ni en sus días grises parece haber rivales a la altura. Y cuando pisan el acelerador, la diferencia con el resto es abismal.
Durante los pasados torneos, vimos la única sombra que han mostrado en meses: Tapia sufría una rotura parcial en un ligamento de un dedo de su mano derecha que casi le imposibilitaba agarra la pala. Fue una mínima señal de vulnerabilidad (qué menos), pero ya superada, la pareja no tiene eslabones débiles. Si no vemos algún tipo de novedad en las pocas parejas que pueden luchar por algo, 2025 va a ser muy parecido a 2024.
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Igual la línea a seguir es el ejemplo que tenemos en categoría femenina: para romper el reinado de Ari y Paula, se han tenido que formar nuevas parejas que den con la tecla, y parece que Gemma y Delfi han dado la nota correcta. Empezaron pisando semifinales y han hilado cuatro títulos consecutivos (y un empate). Inicio de año casi perfecto para estas chicas que acechan el Nº 1 y que por fin parece que podremos ver alguna sorpresa.
Todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas, pero este Qatar Major ya nos ha dejado algunas claves. Sobre la pista, en los despachos… y también en el aire. Porque, en Doha, el viento no solo movía la bola: también agitaba muchas certezas del circuito profesional.
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