Premier Padel sigue navegando en aguas turbulentas en un año que, por méritos propios, ya puede catalogarse como el más caótico de su corta historia. Cuando uno piensa que el circuito ha tocado fondo, siempre encuentra una manera de seguir excavando. Esta vez, el protagonista del nuevo episodio de desorganización es el Spain P1, inicialmente previsto del 28 de abril al 4 de mayo, que finalmente será aplazado… para acabar convirtiéndose en el nuevo Barcelona P1.
Del boicot de Gijón al misterio de la sede
El calendario 2024 arrancó prometedor para España, con seis torneos programados y el país consolidado como epicentro mundial del pádel. Pero lo que pintaba a temporada histórica se ha ido desmoronando a base de decisiones improvisadas, falta de transparencia y una gestión que genera más preguntas que respuestas.
Primero fue el boicot al Gijón P2, con los aficionados pagando entradas para un espectáculo que jamás llegó a disputarse como se prometió. Después, llegó la incertidumbre con la segunda prueba española del calendario, que se acercaba en el tiempo sin que Premier Padel anunciara su sede. La lógica dictaba cancelar o reubicar la prueba con antelación, pero el circuito optó por otra vía: no hacer nada… hasta el último momento.

Barcelona entra en escena por la puerta de atrás
En lugar de asumir el problema, Premier Padel intentó apagar el fuego a golpe de filtración. A través de una noticia en el diario Sport, trató de calmar a la afición mientras, entre bambalinas, se gestaba un cambio de fechas y ubicación. Al no encontrar sede, se optó por lo que ya parece un patrón: improvisar.

El resultado es que el torneo previsto a finales de abril se traslada a pleno verano, del 28 de julio al 3 de agosto, rebautizado como Barcelona P1. Y sí, por primera vez en la historia del pádel profesional, una misma ciudad acogerá dos pruebas de Premier Padel en la misma temporada. Porque recordemos que Barcelona ya será sede del Tour Finals en diciembre.
Tres torneos seguidos en España
El nuevo calendario no solo plantea dudas logísticas y organizativas, también compromete el descanso de los jugadores y la calidad del espectáculo. España albergará tres torneos consecutivos: Málaga, Barcelona y Madrid, con la FIP Intercontinental Cup de por medio. Una acumulación que no responde a una planificación estratégica, sino a parches de última hora.
La sensación es clara: se intenta maquillar la desorganización con anuncios de última hora que buscan salvar los muebles a cualquier precio. ¿De verdad no había otra ciudad en España, sin torneo asignado, que pudiera acoger esta prueba con una mínima previsión? ¿Dónde queda la profesionalidad? Premier Padel sigue acumulando errores que minan su credibilidad y tensan cada vez más su relación con jugadores, aficionados y promotores. El problema ya no es solo lo que ocurre, sino cómo ocurre.
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