La temporada de Premier Padel aún no ha comenzado, pero el primer conflicto del año ya está sobre la mesa. Una nueva cuota obligatoria impuesta por la Federación Internacional de Pádel (FIP) para inscribirse en los torneos ha desatado un auténtico incendio dentro del circuito profesional, especialmente entre los jugadores que se encuentran fuera del top-100. La medida, como no podía ser de otra forma, ha generado un rechazo generalizado y ha encontrado en Álvaro Cepero la voz más contundente de la protesta.
La nueva cuota de la FIP que indigna al pádel profesional
Hasta ahora, los jugadores utilizaban la plataforma Padel One (antes Padel Uno) para inscribirse en torneos, consultar rankings, estadísticas y calendarios. El acceso era gratuito. Sin embargo, la FIP ha actualizado el sistema y ha introducido una suscripción anual obligatoria, cuyo coste varía según los circuitos en los que participe cada jugador.
¿Quién debe pagar y cuánto cuesta?
La polémica se ha intensificado porque los 100 primeros del ranking están exentos de pagar la cuota, un gesto que la FIP justifica como “reconocimiento a su exitosa temporada”. Para muchos, esta excepción es precisamente el problema: beneficia a quienes más ganan y castiga a quienes menos recursos tienen.
Las tarifas oscilan entre los 25 euros del nuevo FIP Beyond —orientado a jugadores amateur— y los 150 euros para quienes compitan tanto en Premier Padel como en el Cupra FIP Tour. Participar únicamente en Premier Padel costará 120 euros, mientras que hacerlo solo en el circuito FIP tendrá un precio de 80 euros. El paquete FIP + Promises asciende a 90 euros, y la inscripción exclusiva al circuito Promises queda en 40 euros.
A estas cifras hay que sumar las inscripciones habituales a los torneos, que se mantienen entre 25 y 40 euros por evento, además de los gastos de desplazamiento, alojamiento y la licencia federativa anual. Para los jugadores de élite, estas cantidades son insignificantes. Pero para quienes luchan por abrirse camino desde previas y preprevias, representan un nuevo obstáculo económico.

En este contexto, la reacción más viral ha sido la de Álvaro Cepero, número 50 del ranking —y por tanto exento del pago—, que decidió alzar la voz en defensa de los jugadores afectados. En una publicación en Instagram, mostró la tabla de tarifas y lanzó un mensaje directo y sin filtros: “Esto se llama reírse en nuestra cara con el culo al descubierto. Enhorabuena”.
Cepero también señaló a quienes considera responsables de la situación, mencionando a jugadores y dirigentes que apoyaron el cambio de World Padel Tour a Premier Padel. Su crítica, cargada de ironía y frustración, ha resonado entre muchos jugadores que sienten que las promesas iniciales del nuevo circuito no se han cumplido.

Y es que esta cuota que ha fijado la FIP no llega sola. Los jugadores recuerdan que, en un principio, se les garantizó alojamiento, dietas y trámites gratuitos. Con el tiempo, esos beneficios desaparecieron. Primero dejaron de cubrir hoteles en previas. Después llegó el pago obligatorio de inscripciones en el Cupra FIP Tour. Ahora, incluso acceder a la plataforma para inscribirse tiene un coste.
Un conflicto que evidencia la desigualdad en el circuito
La sensación general es que la lista de gastos no deja de crecer mientras los ingresos de la mayoría de jugadores siguen siendo insuficientes. Como explicó Teo Zapata recientemente, solo entre 50 y 60 jugadores pueden vivir exclusivamente del pádel. El resto depende de ayudas, patrocinios modestos o incluso trabajos paralelos.

La nueva cuota ha sido la gota que colma el vaso para muchos. Consideran que la medida es recaudatoria, injusta y desconectada de la realidad económica del jugador medio. Además, entienden que eximir al top-100 —los que más ganan— agrava aún más la desigualdad.
La FIP, con Luigi Carraro al frente, deberá gestionar ahora un conflicto que amenaza con tensar aún más la relación entre jugadores y organismo. La temporada ni siquiera ha empezado y el clima ya es de máxima tensión.
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