Imagina, por un momento, que todo lo que nos hemos imaginado acerca del futuro del pádel no tiene nada que ver con lo que realmente va a pasar en unos años. Plantéate la posibilidad de que el verdadero valor de este deporte, lo que va a marcar la esencia de su éxito, no es la pista de pádel, sino esas plataformas sociales que nos acompañan en nuestro día.
Parece una idea bastante abstracta, ¿verdad? Sin embargo, las muchas realidades que nos están abriendo esos recursos nos han dado la libertad de soñar a lo grande. Y eso es justamente lo que hemos hecho: fantasear con cómo sería vivir el pádel en las plataformas que dominan una parte tan grande de nuestro tiempo.
Ya hemos visto cómo muchos deportes se han lanzado a esas redes que tanta repercusión están teniendo en la sociedad actual para ampliar aún más el alcance de sus contenidos y la audiencia que decide consumirlos, así como la variedad de formas de acceder a ellos.
Cada vez nos encontramos con más trabajos audiovisuales en Netflix de temática deportiva, como es el caso del documental Formula 1: Drive to Survive. Su éxito está siendo tan gran que ya han lanzado nueve temporadas desde el lanzamiento de su primer episodio, el 8 de marzo de 2019.
Asimismo, hemos podido ver también cómo otros deportes se han lanzado a las posibilidades que ofrece Twitch. Quizá el mejor ejemplo que podemos poner en este sentido sea la Kings League. La competición se acompaña de chats en directo, streamers como comentaristas y cámaras a pie de campo.

De igual modo, acostumbra a compartir una gran cantidad de contenido a través de TikTok, así como de Reels en Instagram, que han ayudado a que tenga cada vez una mayor popularidad y sean más las personas que se interesen por ella. Algo así podría ocurrir también con el deporte de la moqueta azul.
El pádel en el mundo de Netflix
Empezamos por la que quizás es, por ahora, la plataforma que menos protagonismo está teniendo en esta transformación digital del deporte. Netflix podría ser un muy buen modo de innovar en cuanto a cómo vivimos el pádel y cuánto sabemos de él, incluso sumergiéndonos en sus entrañas.
Transportémonos a una nueva realidad dentro de unos años en la que, al abrir su app, encontremos, por ejemplo, una variedad de documentales de leyendas del pádel que nos cuenten, a nosotros y a los futuros aficionados que no habrán tenido la oportunidad de ser testigos de su carrera profesional, cómo esta discurrió. Así, además, podríamos hacer una comparativa con el pádel del momento.
También podríamos tener a disposición otros tantos documentales de jugadores que todavía forman parte del circuito y que, por lo tanto, vemos cada semana en el 20×10. Esto serviría para conocer su lado más personal, cómo llegaron hasta donde están y qué tipo de sacrificios han tenido que hacer.
Conociendo el alma del pádel
Otro contenido muy interesante podría ser un trabajo audiovisual que acompañara a las jóvenes promesas que están en el punto de mira de los más entendidos de este deporte en expansión. Los espectadores podrían ampliar su visión y sus conocimientos, mientras que los jugadores ganarían algo de visibilidad y aumentarían sus opciones de seguir creciendo.
Los periodistas especializados en pádel también podrían tener su propio espacio. Que Netflix hiciera partícipes a todos los aficionados de cómo trabajan los profesionales de la información, la forma en la que se preparan los torneos, cobertura de los mismos, el planteamiento de sus contenidos pre, durante y post, y la faena que todo esto lleva detrás, podría ayudar a acercarles más todavía al pádel.
Contenidos como estos no solo servirían para informar, sino que también emocionarían al público. De tal modo, harían del pádel algo más que un deporte: lo convertirían en una historia que querríamos seguir descubriendo.

La moqueta azul a través de Twitch
Inspirándonos en la ya mencionada Kings League, el pádel podría explorar un camino similar. Estaríamos hablando de una liga paralela, que se rigiera por normas propias, diferentes a las que hay actualmente en los circuitos profesionales.
Los jugadores podrían ser perfiles amateurs con presencia en redes, combinados con, incluso, exprofesionales que han competido, o aún lo hacen, en dichos circuitos. A esto se sumaría, además, la posibilidad de que los usuarios interactúen en directo con comentarios o emojis.
Esa participación más activa y cercana de los aficionados también podría conseguirse si, por ejemplo, Premier Padel o A1 Padel se atrevieran y dieran un salto a Twitch. En esta plataforma podrían emitir algunos de los partidos de sus torneos y que los espectadores pudieran comentar en tiempo real, lanzar preguntas o reaccionar junto a otros usuarios y los propios comentaristas.
Dentro de las paredes de cristal, el espectáculo es ya un habitual: un globo forzado que entra a un centímetro del vidrio, una pegada que sale por tres desde detrás de la línea de fondo o una dejada que apenas se levanta de la moqueta y termina saliendo por la puerta.
Muchos de estos golpes son un material con un enorme potencial para viralizarse y en esto podría entrar en juego TikTok. Esta red social incluye una amplia oferta de herramientas con las que, por ejemplo, añadir música épica, zooms dramáticos, transiciones enérgicas y todo tipo de efectos que den más dinamismo a las imágenes y las hagan más atractivas para el espectador.
Pongámonos en la situación de crear contenidos tan originales como revivir un punto decisivo con una triple perspectiva que podría ser la siguiente: desde la cámara de red, la vista del público y una GoPro colocada en la pala de uno de los jugadores.
El peligro de cambiar el 20×10 por el “Para ti”
Al igual que ocurriría con los proyectos que hemos comentado de Netflix, esto también podría ayudar a los jugadores más jóvenes o a los menos conocidos a ganar una gran exposición gracias al enorme alcance de la plataforma.
Sin embargo, un posible efecto negativo es que también podría generar en los profesionales la necesidad de conseguir un clip lo más viral posible, olvidando que, más allá de los likes, lo verdaderamente importante sigue siendo competir y ganar en la pista.

El futuro del pádel: ¿cambiar el escenario en lugar de las reglas?
A raíz del crecimiento de Premier Padel y la desaparición de World Padel Tour, hemos sido testigos de intentos por reinventar el juego para, así, atraer a más público que siga los partidos desde sus casas o desde la grada.
Muchos de ellos han tenido que ver con cambios en las normas. El más notorio ha sido la eliminación del punto de oro, volviendo al clásico ‘iguales y ventaja’. Cabe hacer mención también a la radical propuesta del Argentina Padel Tour por equipos, que llegaba dispuesta a romper con todo lo que hasta ahora conocíamos en el pádel: se acabó el primer y segundo servicio, los jugadores solo tendrían una oportunidad de saque.
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Sin embargo, hay una cuestión que deberíamos plantearnos: ¿y si el verdadero futuro del pádel no está en cómo se juega, sino en dónde lo vivimos? Esto no implicaría un cambio en las pistas. Seguirán siendo de cristal, con sus estratégicas rejas dictando ángulos imposibles y su icónica moqueta, del color que sea, como cómplices de cada punto de infarto.
La auténtica revolución no la veríamos en el 20×10, sino en nuestras pantallas. Netflix nos descubriría historias desconocidas, esas que dan alma al pádel, Twitch nos conectaría más al presente y vivir cada punto como si estuviéramos dentro de la pista y TikTok haría que los momentos más épicos recorrieran el mundo en segundos.
Quizá el éxito y el futuro de este deporte no dependan tanto de cambiar el juego, sino de reinventar la forma en la que lo compartimos con el mundo. Quién sabe, podríamos estar construyendo el escenario donde se juegue el pádel del mañana.
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