Finaliza uno de los torneos más especiales y esperados del año. La FIP ha querido recuperar este Mundial por Parejas, un formato que no se disputaba desde 2018, pero adaptándolo al nuevo pádel, al del presente. Una semana que se va a recordar, porque aunque a efectos prácticos haya sido “un Major más”, se ha sentido distinto. El ambiente, el contexto, la emoción… Kuwait ha tenido otro aire.
Un torneo diferente que despejó cualquier duda
Había cierto escepticismo en torno a esta prueba. El contexto del pádel profesional, las dudas sobre su calendario y hasta su comunicación generaban incertidumbre. Pero los hechos hablan más alto que las palabras, y esta semana la FIP ha dejado las cosas claras.
El Mundial por Parejas ha sido un soplo de aire fresco. En un calendario saturado, la FIP ha sabido construir un evento con alma, que se ha notado tanto en los jugadores como en el ambiente. No era “un torneo más”. Ser campeón del mundo junto a tu compañero tiene un peso simbólico que no se compra con puntos ni se puede conseguir todas las semanas.
Ver esta publicación en Instagram
Es cierto que al principio hubo cierta confusión por el formato, ya que no se disputaba entre parejas de la misma nacionalidad, como en las ediciones anteriores. Arturo Coello lo explicó en rueda de prensa con claridad: al otorgar puntos para el ranking FIP, obligar a jugar por países perjudicaría a muchos jugadores. Y tiene razón. En el fondo, el espíritu del torneo está intacto: competir con tu compañero habitual, pero con una corona mundial en juego.
Al margen de esos matices, lo que importa es lo que hemos visto en pista: un torneo espectacular para el aficionado, lleno de sorpresas, puntos y golpes imposibles con las emociones a flor de piel. El espectáculo ha sido mayúsculo y la lucha por el Nº1 mundial, más abierta que nunca.
Chingotto, doble campeón mundial
Es el gran nombre de este torneo y también de las últimas semanas. No vamos a descubrir nada nuevo en torno a este jugador, pero todo lo que se le ponga en valor, es insuficiente al mérito que realmente tiene.
Este Mundial nos ha vuelto a dejar claro que ahora mismo hay dos corrientes dispares: la de Coello-Tapia y la de Galán-Chingotto. Ya lo vimos en Milán, pero en Kuwait se ha confirmado. Fede y Ale están en una dinámica muy positiva a final de temporada. No solo ganan, sino que lo hacen convenciendo, remontando, y con una solidez que asusta.
El partido de la final fue un reflejo de su carácter. Empezaron sufriendo, superados por momentos, pero Chingotto cambió el guion. Desactivó a Coello en su cruzado, le apagó los circuitos y desmontó su juego punto a punto. Desde el segundo set, su lectura táctica fue una obra maestra. Solo los ojos más atentos pudieron apreciar ese giro de partida que cambió todo el destino del encuentro.
Porque sí, Tapia ha estado errático y Coello ha tenido que tirar de oficio, pero lo de Fede fue otra cosa. Fue una clase magistral de control, de paciencia, de inteligencia. Todo lo que tocó, lo transformó en oro.
Ver esta publicación en Instagram
Y por si fuera poco, este título le convierte en el único jugador actualmente en poseer los dos grandes reconocimientos posibles: Campeón del Mundo con su Selección y Campeón del Mundo con su pareja. Doble corona, doble mérito. Y aún así, la sensación es que no se le reconoce lo suficiente.
La lucha por el trono mundial
Pelos de punta. Si hace unos meses alguien hubiera pronosticado este escenario, pocos lo habrían creído. La temporada está ardiendo. En el cuadro masculino, quedan cuatro torneos y 4.800 puntos en juego. Y tras este Mundial, Galán y Chingotto se colocan a solo 680 puntos de Coello y Tapia.
El calendario final será decisivo: Dubai P1 (1.000 pts.), Veracruz Platinum (300 pts.), Acapulco Major (2.000 pts.) y el Tour Finals (1.500 pts.). Difícil, pero no imposible. Lo curioso es cómo se han invertido los papeles: el año pasado, Tapia y Coello volaron tras el parón de verano; este año, son los Nº1 quienes sienten el aliento en la nuca. La hegemonía, que parecía asegurada, ya no lo está.
Ver esta publicación en Instagram
En el cuadro femenino, el panorama es distinto. Gemma Triay y Delfina Brea han hecho los deberes con antelación. Son 1.510 puntos los que las separan de Ari Sánchez y Paula Josemaría. Para que haya cambio de trono, tendría que ocurrir un desplome impensable. Pero esto es deporte, y hasta que las matemáticas digan lo contrario, todo puede pasar.
Kuwait se despide dejando una sensación inconfundible: el pádel sigue creciendo, buscando su identidad entre la tradición y la modernidad. Y este Mundial por Parejas ha sido el recordatorio perfecto de que el alma del deporte sigue ahí y que cada apuesta es ganadora en el 20×10.
| Te puede interesar: |




















