Concluido el Miami P1, primer torneo de Premier Padel en Estados Unidos, una cita clave tanto dentro como fuera de la pista. Porque sí, hablamos de deporte, pero también de negocio: y si hay una tierra de oportunidades para el pádel, esa es sin duda Estados Unidos.
Un desembarco de lo más fructífero
Puede que fueran las ganas acumuladas, pero por fin, casi a finales de marzo, hemos disfrutado de un torneo con los mejores en acción y sin sobresaltos. Riad, recordemos, se alargó dos días por la lluvia.
Eso sí, no todo es idílico. Esta semana también fue la primera toma de contacto cara a cara entre jugadores y organización tras el boicot. Poco ha trascendido de esas reuniones, así que toca esperar para ver si se avanza o seguimos en terreno pantanoso.
En lo deportivo, Miami fue puro espectáculo yankee. Las ganas de competir estaban a flor de piel, y las condiciones de pista ayudaron a que el show fuera total.
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Juan Lebrón como su propio peor enemigo
Uno de los focos del torneo volvió a ser Juan Lebrón. Tras una temporada 2024 muy complicada para él, en 2025 parece decidido a reencontrarse consigo mismo. Con Stupa a su lado, ha recuperado sensaciones, ritmo e intensidad. Juntos forman un tándem con ideas claras y un juego que engancha.
Su actuación en semifinales frente a los número uno fue un recital. De esos que solo puede firmar él, con acciones de las que te hacen plantearte qué deporte estás viendo. Pero el problema, como tantas veces, no es el juego.
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En la final, frente a Galán, volvimos a ver ese clic mental que tanto le penaliza. Por primera vez desde su separación, se enfrentaban en una final… y Lebrón se apagó. Desconectado en el primer set, sin reacción ni actitud. Luego, con la ayuda de Stupa, recuperó parte de su esencia y forzaron el tie en el segundo. Pero hay una barrera, un bloqueo, que sigue ahí.
La buena noticia: se nota que está trabajando el plano mental y que va por el buen camino. Pero frente a Ale, todavía le falta dar ese paso que le permita competir como sabe sin que el pasado le pese. Seguro que es el primero en ser consciente y ya estará trabajándolo al máximo.
Cuatro torneos, cuatro campeones diferentes
Sí, es muy ventajista este título debido a la situación que estamos atravesando. Es cierto que el circuito está revuelto, pero los números no engañan: cuatro pruebas y ninguna pareja ha repetido título. ¿Igualdad? ¿Caos? Llámalo como quieras, pero ahora mismo cualquiera puede ganar a cualquiera.
Coello y Tapia cayeron antes de una final 259 días después, Chingotto y Galán dijeron adiós en cuartos en Riad, Coki y Yanguas están siendo una piedra en el zapato para todos, y Sanyo firmó unos cuartos que nos llevaron a tiempos pasados.
Dados todos estos factores y con todo lo que queda de temporada, podemos intuir que este año va a haber más reparto de títulos y la competencia no va a estar tan cerrada. Pero esto es pádel, todo puede pasar, habrá que rescatar estas últimas líneas en diciembre.
Delfi y Gemma, con la mirada en el trono
En chicas, Delfi y Gemma van lanzadas: tres títulos seguidos y todos con una autoridad abrumadora. Sí, la temporada acaba de empezar y Ari y Paula tienen mucho que decir, pero si quieren defender el número uno deberán reaccionar pronto porque las número dos van muy en serio.
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Todavía hay distancia en puntos, pero la dinámica pesa, y ahora mismo la balanza parece inclinarse a favor de Gemma y Delfi, que están con hambre de títulos. Atención también a Bea y Claudia: aún les falta rodaje, pero en cuanto cojan velocidad pueden entrar en la pelea. Tienen trabajo por delante, pero acabarán dando guerra.
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