Al pádel femenino le ha costado separar del todo a Martita Ortega y Sofía Araújo. Se han probado, han funcionado, la vida del circuito las ha ido apartando… y una y otra vez han vuelto a encontrarse. A partir del Pretoria P1 arrancarán su etapa 3.0 juntas, y conviene dejar algo claro de entrada. No es un capricho ni un salto al vacío. Es el reencuentro de una pareja que ya ha ganado cuatro títulos repartidos entre sus dos aventuras anteriores.
La pregunta, entonces, no es si encajan —eso ya está demostrado—, sino si su tercer intento puede ser, por fin, el mejor de los tres. Y para responderla hay que mirar atrás un momento, pero sobre todo hay que mirar cómo llega cada una ahora.

Martita-Sofía 1.0: un flechazo interrumpido
La primera vez que Martita y Sofía jugaron juntas fue en 2023, en los últimos coletazos del World Padel Tour. Duró apenas un par de meses, pero dio para levantar un título, el Alicante Open 500, y para dejar buenas sensaciones en varias rondas finales.
No se separaron por falta de rendimiento. La etapa se cortó porque Gemma Triay llamó a Martita para que fuera su compañera tras la lesión de Alejandra Salazar, una oportunidad que ninguna jugadora rechazaría. La 1.0 quedó, por tanto, como un proyecto inacabado: prometía, pero la vida del circuito lo interrumpió antes de tiempo.
Etapa 2.0: la consolidación y los tres títulos
La segunda etapa, ya en Premier Padel, fue la de verdad. Se reunieron a mediados de 2024 y permanecieron juntas hasta mayo de la temporada 2025, tiempo suficiente para construir una de las parejas más sólidas del circuito.
El balance habla por sí solo: tres títulos. Ganaron el Génova P2 y el NewGiza P2 en 2024 —en Egipto, batiendo en la final a Castelló y Salazar por 6-4 y 6-2— y sumaron el Cancún P2 en marzo de 2025, un triunfo con sabor especial porque en semifinales eliminaron a las entonces número 1 del mundo, Paula Josemaría y Ariana Sánchez. Durante esos meses fueron pareja top del ranking y una presencia fija en las rondas decisivas.

La 2.0 se rompió en mayo de 2025, tras un bache de resultados —octavos en Santiago y Bruselas, cuartos en Qatar— y una sensación de estancamiento que acabó pesando. Cada una tiró por su lado: Martita hacia nuevos proyectos y Sofía también. Sin embargo, la huella de lo que habían construido juntas quedó ahí.
Cómo llega Martita Ortega
Desde principios de 2026, Ortega ha competido junto a Martina Calvo, y el balance es más que digno: tres semifinales, seis cuartos y dos octavos en la temporada. Sin título, sí, pero con actuaciones de nivel alto y capacidad para incomodar a las mejores.
Dos ejemplos lo resumen. En el NewGiza P2 se colaron en semifinales eliminando nada menos que a la pareja número 4, Araújo y Claudia. Y en el Valencia P1 de junio llegaron de nuevo a semis tras batir en cuartos a las números 2 del mundo, Paula Josemaría y Bea González, por 7-5 y 7-6. Martita llega, por tanto, en un momento competitivo bueno: dando sustos a la élite, aunque sin el golpe sobre la mesa que supone un título.

Cómo llega Sofía Araújo
Araújo está afrontando 2026 junto a Claudia Fernández, partiendo como pareja número 4, teóricamente por encima de Ortega y Calvo. Su gran resultado llegó en el Valencia P1, donde alcanzaron su primera final juntas, cayendo ante Ari Sánchez y Andrea Ustero (6-4, 3-6, 6-2).
El resto de la temporada ha ido dejando buenos momentos —cuatro semifinales, cinco cuartos y unos octavos. En cambio, a estos meses los ha acompañado una crítica recurrente: la falta de regularidad para dar el salto definitivo. Sofía llega, así, rozando un título P1 hace pocas semanas, en buen estado de forma, pero con la espina de la irregularidad.

Lo que se espera de Martita-Sofía 3.0
Lo primero que diferencia a otros reencuentros es que aquí no hay incógnita sobre si encajan. Ya se demostró. La complementariedad de roles está probada y es clara. Martita ordena, defiende, lee el juego y aporta la experiencia de quien fue número 1 del mundo y sabe gestionar los momentos decisivos. Araújo pega, remata y pone la potencia física y la garra. Una cabeza y un martillo. Cuando eso funcionó, ganaron tres títulos en 10 meses.
Lo segundo es que las dos llegan con la misma asignatura pendiente. Ninguna ha ganado un título en 2026. Araújo tocó una final, Martita dio sustos a las mejores, pero el trofeo se les resistió a ambas por separado. La 3.0 nace, por eso, como un proyecto de rendimiento inmediato: no es nostalgia, es la búsqueda de algo que solas no terminaron de encontrar este año.

¿Qué tendrían que hacer para que la 3.0 sea su mejor etapa?
El reto ahora no es demostrar que pueden ganar un P2, eso ya lo hicieron tres veces. El reto es dar el salto que su versión 2.0 nunca llegó a dar: pelear de tú a tú por los títulos grandes, los P1 y los Majors, y sostenerlo en el tiempo.
Para eso necesitan resolver justo lo que frenó a cada una en 2026: la regularidad. Las dos han demostrado que pueden batir a cualquiera en un partido suelto —Martita tumbó a las número 2, Araújo llegó a una final P1—, pero el título exige encadenar esa versión durante toda una semana, ronda tras ronda. Si consiguen que su mejor nivel deje de ser un destello y se convierta en la norma, tienen con qué ganar.

Por último, hay un factor a su favor que no es menor. Se conocen, se respetan y ya saben lo que es levantar un trofeo juntas. No parten de cero, parten de una memoria compartida de victorias. Si la 1.0 fue un flechazo y la 2.0 una consolidación, la 3.0 tiene todo para ser la etapa de la madurez. Depende de ellas convertir el potencial en la mejor versión de una pareja que el circuito no ha terminado de separar nunca del todo.
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