El pádel, como la vida, suele ser un deporte de rachas, de picos de forma y de altibajos emocionales. Sin embargo, existía una constante en la que todos podíamos confiar, una suerte de faro de seguridad para los aficionados y para sus propios compañeros: la regularidad de Martín Di Nenno. Hasta hoy.
Su derrota en los octavos de final del Brussels P2, sumada al inesperado tropiezo en los dieciseisavos del NewGiza P2 junto a Momo González, ha activado todas las alarmas estadísticas. No se trata solo de una mala semana; es una grieta que rompe un muro que parecía indestructible.

El fin de la inmunidad de Martín Di Nenno
Desde que el circuito Premier Padel se convirtió en el epicentro del pádel profesional, Di Nenno no sabía lo que era encadenar dos torneos sin plantarse, al menos, en los cuartos de final. Ni en 2023, ni en 2024, ni durante la pasada temporada 2025 habíamos visto a un Martín tan vulnerable en las rondas iniciales.
De hecho, los aficionados del deporte de la moqueta azul tampoco habían visto nada como esto en la etapa final de World Padel Tour. Las temporadas de 2020, 2021, 2022 y 2023 fueron las más destacadas de la carrera del argentino y fue entonces cuando construyó esa continuidad que tanto le ha caracterizado siempre.

Su figura siempre ha sido sinónimo de fiabilidad. ‘El Turquito‘ es ese jugador que te asegura los sábados de semifinales por decreto, el termómetro que rara vez baja de los 37 grados. Verlo caer antes de la lucha por las medallas en dos citas consecutivas nos obliga a mirar hacia atrás, muy atrás, para entender la magnitud de lo que está ocurriendo.
Un viaje al pasado: junio de 2019
Para poder encontrar un bache similar en la carrera del argentino, tenemos que desempolvar la hemeroteca y regresar a la era del World Padel Tour, concretamente a un mundo pre-pandemia.
Fue en junio de 2019 cuando Di Nenno vivió su último calvario estadístico. En aquella temporada, junto a Javi Garrido, Martín se despidió en los octavos del Jaén Open tras una batalla épica contra Ale Galán y Juani Mieres (4-6, 6-3, 6-4).
Sin tiempo para digerir la derrota, el circuito le volvió a golpear en el Buenos Aires Pádel Master, donde ni siquiera logró acceder al cuadro principal al caer en la fase previa ante su propio público.

Desde aquel 9 de junio de 2019, han pasado casi siete años de una consistencia que roza lo inhumano. Siete años en los que Di Nenno ha cambiado de compañeros, de lado de la pista y de estatus, pero nunca de nivel competitivo.
¿Un bache pasajero o un cambio de ciclo para Martín Di Nenno?
La pregunta que nos hacemos ahora no es si Martín ha perdido su esencia, sino qué está fallando en esa maquinaria que antes funcionaba con precisión de reloj suizo. El pádel actual, más físico y rápido que nunca en este 2026, no perdona ni un segundo de desconexión. Además, si cabe, para muchos aficionados, su pareja con Momo tiene un handicap con respecto a otras parejas: la falta de winners.
Lo que es innegable es que estamos ante una anomalía histórica. Que un jugador de élite logre mantener el listón de los cuartos de final durante tanto tiempo es una hazaña que valoraremos con más perspectiva cuando pasen los años.

Las leyendas no se definen por sus victorias, sino por cómo se levantan cuando el muro que han construido durante años empieza a mostrar fisuras. Martín Di Nenno ha vuelto a ser humano por un instante, y quizás eso sea lo más peligroso para sus rivales.
Ahora sabe lo que se siente al estar fuera de la fiesta antes de tiempo, y su hambre de revancha suele ser, sencillamente, voraz. Estén atentos, porque el muro no se ha caído; solo se está reforzando.
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