Lucas Bergamini es, sin duda, una de las grandes revelaciones del circuito profesional en 2025. A sus 27 años, el brasileño ha dado un salto cualitativo en su carrera, afianzándose en la élite del pádel mundial junto a Paquito Navarro. El drive diestro, con una estatura de 1,65 metros —la más baja del top 100 FIP— ha demostrado que el talento, la inteligencia táctica y la perseverancia pueden derribar cualquier prejuicio físico.
Aunque lleva años compitiendo en los mejores torneos, ha sido esta temporada cuando su nombre ha irrumpido con más fuerza. Actualmente ocupa la decimotercera posición del ranking FIP, el mejor puesto de su carrera. Y lo ha hecho ganando con trabajo, sin aspavientos, dejando claro que en el pádel no todo es potencia y altura.

“Los que no destacamos por pegada tenemos que sobresalir en lectura de juego, toque y anticipación. Pero sobre todo, en trabajo. Sin eso, sería imposible”, confesó recientemente en el podcast de Energy Pádel. Una filosofía que resume a la perfección su trayectoria: silenciosa, constante y cada vez más efectiva.
De dormir en el suelo al podio de Premier Padel
El camino de Lucas Bergamini hasta la cima no fue sencillo. Sus primeros pasos en España, invitado por Campagnolo, estuvieron marcados por la precariedad. “Dormía en un colchón en el suelo. Vine para dos meses y aquí sigo”, relata con humildad. En ese periodo, no fueron pocas las veces que se planteó dejarlo todo y volver a Brasil para estudiar. “Hubo momentos muy duros. Pensaba: ‘¿Qué hago aquí si no gano dinero y lo paso mal?’”, reconoce.

Pero resistió. En 2016, junto a Campa, partió como pareja 107 del ranking World Padel Tour. Cerraron la temporada como pareja 26 y Bergamini fue el jugador con más partidos disputados ese año: 86. Una cifra que deja claro el esfuerzo detrás del ascenso.
Aunque el inicio de su etapa junto a Paquito no fue brillante —con varias salidas en octavos— la pareja ha encontrado su punto de cocción. Semifinales en Qatar y Bruselas, y una final en Buenos Aires confirman su evolución como dupla sólida, con potencial para competir de tú a tú frente a las mejores parejas del mundo.
Su conexión, aunque dispar en lo gestual, se complementa a la perfección. “Jugar en pareja es como un matrimonio, pero sin… ya sabes”, bromea Lucas. “Hay que funcionar como uno, aunque seamos dos personas diferentes. Lo más importante es tener un buen grupo alrededor”.
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En la pista, Lucas Bergamini aporta temple, orden y precisión. Navarro, en cambio, explosividad, experiencia y carisma. Una combinación que ya los ha elevado al sexto puesto del ranking de parejas, por delante de Di Nenno y Tello.
Roma, próximo desafío
El Major de Roma se presenta como la siguiente gran prueba para una dupla que ha convencido a base de resultados y conexión. En Argentina, aunque cayeron con claridad ante Coello y Tapia en la final, el sabor de boca fue excelente. “Le pedí al verdadero Paco”, dijo Lucas en rueda de prensa, en referencia al carácter combativo del sevillano, que parece haber reaparecido con más fuerza esta temporada.
Más allá del resultado, su figura se ha convertido en inspiración para muchos. En un deporte que cada vez valora más la potencia, Bergamini es el ejemplo vivo de que el camino también puede ser otro. Y que, con talento y humildad, incluso el más pequeño puede llegar muy alto.
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