Fede Chingotto siempre ha sido un auténtico jugadorazo. Desde su irrupción en el circuito profesional, el de Olavarría ha estado permanentemente peleando en las rondas finales por llegar lo más lejos posible. Sin embargo, su verdadero salto de calidad llegó cuando unió sus fuerzas a las de Ale Galán, con quien ha podido conquistar numerosos títulos y dar un paso al frente en su propuesta sobre el 20×10. No obstante, hasta la fecha no habían logrado asaltar lo más alto del ranking FIP; un techo de cristal provocado por un escollo táctico que en la actual temporada están consiguiendo solucionar por completo.
Uno de los mayores obstáculos del ‘Alien’ y el ‘Ratón’ en su camino hacia la cima eran sus principales rivales: Arturo Coello y Agustín Tapia. Ante ellos encadenaron una racha muy negativa de resultados que les relegó al segundo lugar del podio en la gran mayoría de los torneos de 2024 y mediados de 2025. Ya en el tramo final del pasado curso la batalla se igualó notablemente, pero está siendo este año cuando realmente los pupilos de Jorge Martínez se han colocado un paso por encima, habiendo ganado cuatro de los cinco enfrentamientos directos que han disputado y liderando la RACE con autoridad.
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En Padel Addict hemos tenido acceso en exclusiva a las estadísticas de Padel Intelligence, el mayor portal de big data de este deporte. Los informes prueban que este giro radical en el circuito se explica gracias a métricas muy concretas que marcan la diferencia. Ya no es solo el estratosférico estado de forma de Galán, sino el paso al frente de Fede. El drive argentino ha tocado la tecla necesaria para mandar por delante de los ‘Golden Boys’.
El gran problema de Chingotto hasta la fecha
Fede Chingotto siempre se ha caracterizado por ser un jugador sumamente fiable. Es tremendamente regular en su juego y rara vez baja del notable. Además, posee un estilo marcadamente defensivo y conservador, ideal para alguien con el poderío de Ale Galán, que lo compensa con sus cualidades aéreas y ofensivas. El ‘Ratón’ siempre devuelve una bola más y, gracias a ese desgaste físico y táctico, se ha asentado en la élite. No en vano, dentro del circuito profesional es de los perfiles que menos errores no forzados comete, firmando una increíble media de 7,5 fallos por partido.

Sin embargo, este excelso registro sufría una mutación muy evidente en las finales ante Coello y Tapia. Mientras que en el resto de las rondas del cuadro el de Olavarría promediaba solamente 6,7 errores no forzados —una absoluta barbaridad que explica por qué apenas sufren tropiezos prematuros—, el problema emergía frente a los números uno. Ante los ‘Golden Boys’, Chingotto se disparaba hasta los 12,1 errores por encuentro. Casi el doble que en el resto de sus compromisos.
Tiene cierta lógica que el volumen de fallos aumente contra los mejores del planeta, ya que Arturo y Agustín exigen siempre al máximo en cada tiro. No obstante, se trataba de una brecha estadística demasiado grande; Federico no lograba plasmar los domingos la pulcritud que exhibía el resto de la semana.
El estilo asfixiante del ‘Mozart de Catamarca’ y del ‘King’ le obligaban a tener que asumir un rol algo más ofensivo, por lo que su número de winners también aumentaba ante ellos (pasando de 10,1 a 11,5), pero ese incremento en los tiros ganadores no era suficiente para compensar la notable subida de los errores no forzados.
Más fiabilidad y menos riesgo: la fórmula del éxito en 2026
El gran reto de Chingotto para este año consistía precisamente en eso: mitigar su número de errores no forzados contra Tapia y Coello, consiguiendo que sus estadísticas en las finales se asemejasen lo máximo posible a las del resto de las rondas. Una misión que, a tenor de los datos, está logrando con matrícula de honor. En este primer tramo de la temporada, el argentino está optando por un estilo todavía más defensivo ante los líderes del ranking, promediando menos golpes ganadores pero minimizando drásticamente sus fallos. Una pizarra que les está resultando a las mil maravillas.

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Errores no forzados ante Coello/Tapia en 2025: 12,1 por partido.
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Errores no forzados ante Coello/Tapia en 2026: 8,2 por partido.
De esos 12,1 errores no forzados ha conseguido rebajar la cifra a 8,2. Sigue estando ligeramente por encima de su media general —la cual también ha optimizado este año bajando de 7,5 a 6,8—, pero entra dentro de la normalidad que frente a la pareja más destructiva del circuito deba arriesgar en ciertos tiros. No obstante, supone una clara mejoría de casi el 25 % con respecto al año anterior. Esta contención se refleja de igual modo en sus winners, que han descendido a una media de 8,2 en comparación con el 11,5 que registraba antes.
Listo para llegar a lo más alto
En definitiva, se trata de un Federico que ha evolucionado hacia un juego incluso más sólido, paciente y conservador que está terminando por desesperar a los ‘Golden Boys’ y que, de manera indirecta, está haciendo brillar más si cabe a su compañero Ale Galán. Menos winners, menos errores y más asistencias de transición. Ha reducido el umbral de riesgo y ha salido ganando.
Ahora arranca uno de los tramos más decisivos y exigentes de la temporada, con la llegada del Major de Roma y la posterior gira de citas en territorio español. Coello y Tapia buscarán la reacción para revertir la dinámica pero, pase lo que pase, los datos demuestran que Fede Chingotto llega más preparado que nunca para consumar el asalto al ansiado número uno del mundo.
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