Deberíamos estar hablando de pádel, del juego, de los puntos espectaculares y de los títulos en juego. Pero, como ya viene siendo costumbre en este 2025 para Premier Padel, cuesta y mucho centrarse en lo deportivo; en este caso en el Santiago P1. Porque cuando no es lo que sucede fuera del control de la organización, son las propias decisiones internas las que empañan el espectáculo.
Del boicot a un empate en una final
Si alguien hubiese imaginado el arranque de temporada de Premier Padel, probablemente se habría quedado corto. El nivel de surrealismo alcanzado hace que cueste creer que estemos hablando de un deporte que aspira a estar en unos Juegos Olímpicos.
Sin hacer un repaso cronológico (porque no acabaríamos hoy), ahí están los titulares: el boicot a los torneos P2, la rueda de prensa de la PPA, el cruce constante entre jugadores e instituciones, las demandas, los contratos, los abogados… Una situación de tensión constante.
Si pintamos este escenario con pinceles surrealistas, muy al estilo Dalí, la escena no puede ser más desconcertante. En pleno siglo XXI, la meteorología es una ciencia más que avanzada, y ya se podría prever que las condiciones para jugar eran prácticamente imposibles. La final femenina se tuvo que suspender cuando ya estaba en juego, y en ese caso, no hay campeonas. Sin embargo, la masculina ni siquiera arrancó y, aun así, sí tenemos campeones: Chingotto y Galán. ¿Qué deben pensar Stupa y Lebrón? Lo primero es la salud, claro, nadie duda de eso. Pero el contexto roza lo absurdo: si Stupa no llega a decir nada sobre su estado, el partido se habría suspendido igual por la lluvia… ¿y entonces qué? ¿También se habría repartido puntos como en la final femenina? Estamos hablando de que no hay campeones en un partido que sí se jugó y sí los hay en uno que ni se empezó. Es difícil de explicar sin que suene a parodia.
Chile, un expediente X para el pádel
Y eso que Chile es tierra de pádel. Un país donde cada torneo se vive con una pasión desbordante, con una afición volcada y un ambiente que enamora a los jugadores. El promotor local, la organización, las facilidades… todo siempre suma.
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Pero por algún motivo, el pádel profesional parece estar gafado en tierras chilenas. En 2023, Tapia y Coello tuvieron que ganar la final dos veces tras un episodio antideportivo bochornoso. En 2024, problemas con el montaje de las pistas retrasaron el torneo un día entero. Y ahora, en 2025, el Santiago P1 se suma a la lista con un nuevo capítulo de despropósitos. Veremos qué nos espera en 2026.
¿Luz al final del túnel?
No todo puede ser malo. Algo de calma parece asomar en el horizonte. El boicot parece haberse desactivado (al menos por ahora), y el calendario sigue su curso. Tras el Major de Qatar, llega el P2 de Bruselas, donde podríamos ver nuevas parejas y una mayor normalidad competitiva.
Las inscripciones cierran el 11 de abril, y ya hay nombres interesantes confirmados: además de Stupa y Lebrón, están Coki Nieto y Mike Yanguas, Los Javis (García y Barahona), Fede Mouriño con Pincho Fernández, y los hermanos Deus. Todos dentro del Top 100.

¿Será este el punto de inflexión? Ojalá. Porque el pádel, lo que pasa dentro de la pista, merece volver al centro del escenario.
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