El Madrid P1 ya es historia, y qué manera de cerrar el capítulo. Una semana que arrancó con la vuelta de vacaciones y terminó con dos finales para el recuerdo, un Movistar Arena que volvió a agotar entradas y un cuadro masculino que se empeñó en llevarle la contraria a los pronósticos desde el primer día. Toca hacer balance, y hay mucho que contar.
Madrid, cada vez más cerca de un Major
El Movistar Arena volvió a colgar el cartel de completo, y esta vez la sensación en las gradas ha sido distinta a la del año anterior. La organización recuperó este año la zona comercial de stands en la explanada de Goya, un acierto que se ha notado desde el primer día: el recinto respiraba ambiente de gran cita mucho antes de que empezaran los partidos, con público paseando entre marcas, tomando algo y alargando la jornada más allá de la pista central. Ha sido, sencillamente, la mejor decisión logística del torneo en sus cinco ediciones. Igual que en 2024.
Ver esta publicación en Instagram
Y esa sensación no es solo impresión de quien ha estado allí. La Comunidad de Madrid ha cerrado esta quinta edición con más de 55.000 espectadores en el Movistar Arena, una cifra que confirma lo que ya se palpaba en la grada: Madrid ha dejado de comportarse como un P1 más del calendario. El nivel de exigencia del público, la respuesta ante cada punto, el ruido en los momentos importantes… todo apuntaba más a un Major que a la categoría que figura oficialmente en el cuadro. Si esta progresión sigue así, no sería ninguna sorpresa que en un par de años el circuito tenga que empezar a hablar de Madrid en otros términos.
El cuadro masculino, un terremoto que nadie vio venir
Pocas veces se ha visto un cuadro masculino tan revuelto en un torneo de esta categoría. Cayeron Lebrón y Augsburger en octavos, cayeron Stupaczuk y Sanz en la misma ronda, cayó Coello y Tapia en cuartos ante Coki y Yanguas, cayó Di Nenno y Navarro también en cuartos. Cinco cabezas de serie entre las ocho primeras se quedaron por el camino antes de las semifinales, algo que rara vez se ve en un cuadro de este nivel.
¿Explicación? Probablemente haya que buscarla en el calendario. Madrid llega justo después del parón veraniego, y no todos los jugadores han llegado al cien por cien de forma. Physical readiness aparte, también hay que sumar el factor de las parejas recién formadas, que necesitan rodaje para encontrar automatismos que en pretemporada todavía no están del todo engrasados. Esa combinación, cuerpos que no han terminado de coger ritmo y duplas que se están reconociendo sobre la pista, suele producir justo este tipo de cuadros imprevisibles.
Ahí entra, precisamente, el dato más curioso del torneo. Coki Nieto y Mike Yanguas se reunieron como pareja justo para este Madrid P1, tras haber estado separados, y en su primer torneo juntos otra vez lograron algo que no consiguieron en toda la temporada pasada como dupla: llegar a una final. El año pasado sumaron doce semifinales entre los dos, casi la mitad ante Coello y Tapia, y nunca pudieron dar el último paso. Esta vez, en su reencuentro, tumbaron a los número 1 del mundo en cuartos y firmaron su primera final juntos. A veces el pádel funciona así, sin previo aviso.
El femenino confirmó a las número 1, con final incluida para la historia
Si el cuadro masculino se convirtió en una fiesta de sorpresas, el femenino fue prácticamente lo contrario. Las favoritas aguantaron ronda tras ronda, y las dos grandes historias que se esperaban para esta semana terminaron resolviéndose tal y como el calendario venía anunciando. Claudia Fernández, que perseguía un tercer título consecutivo en Madrid con una tercera pareja distinta, cayó en semifinales ante Josemaría y González tras remontar tres bolas de partido en el tercer set sus rivales. Y Alejandra Salazar disputó su último Madrid P1 como profesional, con homenaje incluido el domingo entre las dos finales, despidiéndose en cuartos ante las que después serían campeonas.
Ver esta publicación en Instagram
Porque el título, al final, volvió a quedarse donde llevaba amenazando toda la temporada: en las manos de Gemma Triay y Delfi Brea. La pareja número 1 del mundo ganó su sexto título del año y amplió su ventaja al frente de la Race, pero lo que más quedará de esta semana es la manera en que lo hicieron. Perdieron el primer set de la final en el tie break y respondieron con dos parciales de auténtica autoridad, del estilo que ya vimos el año pasado en este mismo escenario. Y Gemma Triay, de paso, se convirtió en la primera jugadora en superar las 200 victorias en el Premier Padel, un broche perfecto para una semana que difícilmente podría haber salido mejor para ellas.
|
Te puede interesar: |





















