Lo veníamos anunciando desde el lunes. El Brussels P2 prometía, y partido a partido fue cumpliendo su palabra hasta el último punto de este domingo. El desenlace no pudo ser más llamativo: las dos parejas número uno del mundo se fueron a casa sin el título.
Primer título para Lebrón y Augsburger
Ayer Juan contuvo las emociones en la rueda de prensa. Victoria enorme, sí, pero quedaba un partido más. Hoy ese partido era contra los números uno del mundo, un enfrentamiento que ya hemos visto varias veces esta temporada y que siempre había terminado igual: Lebrón y Augsburger muriendo en la orilla después de tres sets. Ya tocaba que la historia cambiara.
Y cambió, aunque el primer set no lo auguraba. Un 6-2 que sobre el papel parece un paseo, pero que en realidad fue mucho más ajustado de lo que refleja el marcador. El problema fue la precipitación: el break no llegaba, los nervios apretaron y eso terminó pesando. Pero lo importante es lo que vino después, porque por una vez, no se fueron del partido. Todo lo contrario.
Tenían un plan y lo ejecutaron con la cabeza fría. Lebrón asentado en el fondo de pista para no dejar vendido a su compañero, y Augsburger haciendo lo que mejor sabe: acortar tiempos, transitar de defensa a ataque antes de que el rival respire, imponer su físico y su descaro desde la red. Con 21 años, ya no sorprende solo por ese remate estratosférico, sino por la variedad de recursos ofensivos que maneja. El segundo set cayó del lado de Lebrón y Augsburger por 6-3, y el tercero siguió exactamente el mismo guion, neutralizando a un Coello inmenso hasta cerrar otro 6-3.
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El Brussels P2 es el primer gran título de una pareja que apenas lleva unos meses junta. Ojalá que victorias como esta abran la temporada y la lucha por los títulos deje de ser patrimonio exclusivo de dos parejas. De momento, ya han superado a Stupa y Yanguas y se convierten en tercera cabeza de serie.
Peligra el trono en categoría femenina
Tercer título consecutivo para Bea González y Paula Josemaría, y la sensación de que algo está cambiando en la cima del circuito femenino. Bea lleva años al rebufo del número uno, pero nunca había estado tan cerca como ahora. La distancia en puntos sigue siendo abultada, pero la inercia habla por sí sola.
El dato que más retrata el momento: con la victoria de hoy, Bea González ha ganado ocho de las nueve finales que ha disputado contra Gemma Triay y Delfina Brea. No son solo títulos, son mensajes. Un 7-5 y 6-2 que vuelve a dejar a las números uno sin respuesta desde el banquillo, con una capacidad de reacción que mengua partido a partido. El año es largo, pero cada final que se pierde deja una marca.
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