Asturias se despide del mejor pádel del mundo. El Gijón P2 ha puesto el broche final a una semana intensa de competición en el Palacio de Deportes Presidente Adolfo Suárez. Y lo ha hecho con dos finales largas, durísimas y de mucho nivel, de esas que dejan claro por qué el circuito sigue creciendo.
Galán y Chingotto recuerdan lo que es ganar a los Nº1
La atmósfera que dejó la final femenina fue solo el aperitivo. Más de 5.300 espectadores con el pádel en las venas hicieron vibrar el Palacio de Deportes para la final masculina. Otra vez el clásico del circuito: los números uno contra los números dos. Arturo Coello y Agustín Tapia frente a Alejandro Galán y Federico Chingotto.
Pero el contexto era muy distinto al de Riad. Indoor y con una pista mucho más lenta, un escenario que favorecía el desarrollo de los puntos y las jugadas largas. Un ecosistema perfecto para el estilo de Chingotto.
El partido tuvo algo poco habitual en este tipo de finales: bastantes errores no forzados por parte de ambas parejas. Aun así, el nivel estratégico fue altísimo. Cada elección táctica pesaba muchísimo. Galán y Chingotto terminaron imponiendo su insistencia y su capacidad para mantenerse dentro del partido en todo momento. Dos sets muy ajustados que se resolvieron por 7-5 y 7-6 para los números dos.
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Un triunfo que les devuelve la sonrisa ante los números uno y que deja el cara a cara de este 2026 en empate. Todo apunta a que tendremos otro año más con el mismo guion: clásico del pádel casi cada domingo.
Gemma y Delfi vuelven a la senda de la victoria
Cinco finales consecutivas sin levantar un título. Desde finales de septiembre no celebraban una victoria. Gemma Triay y Delfi Brea llegaban con esa mochila a la final, además con un ingrediente extra: enfrente estaban las mismas rivales que las derrotaron en Riad, Ari Sánchez y Andrea Ustero, que desde su unión todavía no conocían la derrota.
Más de tres horas de partido ofrecieron las cuatro jugadoras. Un duelo de resistencia total en una pista lenta, donde cada winner había que trabajarlo al máximo. Hubo de todo: ajustes tácticos, cambios de ritmo y momentos de dominio alterno.
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El primer set cayó del lado de las número uno por un solo break de diferencia. Pero lejos de rendirse, Ustero volvió a echarse el peso ofensivo del equipo a la espalda. La zurda no solo destacó por su agresividad, también por su capacidad para rescatar bolas imposibles y mantenerse siempre dentro del punto. Una jugadora total.
El segundo set se resolvió en el tie break a favor de las catalanas, llevando el partido al límite. Ya en la tercera manga, con las cuatro jugadoras al borde del desgaste tras casi tres horas de batalla, fueron los pequeños detalles los que marcaron la diferencia. Esa garra competitiva que tantas veces han mostrado Triay y Brea apareció en el momento clave para cerrar el set por 6-3.
Primer título de la temporada para ellas. Además, con estreno perfecto para Seba Nerone en el banquillo de la mejor pareja del mundo. Una vez más, los cambios y decisiones de Gemma vuelven a dar resultado.
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