Hace unas semanas se confirmó que Jon Sanz jugará con Franco Stupaczuk. Una pareja inédita en Premier Padel que partirá como número cuatro en el P1 de Madrid y que ha levantado mucha expectación al tratarse de dos de las figuras más relevantes de este deporte en los últimos años. Dos jugadores con estilos similares, aunque con algunas diferencias en su juego que pueden hacer que su unión termine siendo un éxito o que, por el contrario, se convierta en un nuevo proyecto fallido en la élite.
Al contrario que con Coki Nieto y Mike Yanguas, la otra pareja que se ha formado en este cambio de cromos y contra quien precisamente pelearán por esa cuarta plaza, es una dupla a la que nunca se ha visto en pista. Por eso, entre los aficionados surge la duda de si les irá bien o si no les alcanzará para cumplir sus objetivos.
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Los motivos para confiar en el proyecto
La principal razón por la que puede ser una pareja muy buena en el circuito profesional es que se trata de dos jugadores de altísimo nivel que unen sus caminos. Esta ecuación no garantiza, ni mucho menos, que les vaya a ir bien. Claros ejemplos son el propio Stupa con Yanguas, Momo González con Martín Di Nenno u otros proyectos que tenían muy buena pinta sobre el papel y no terminaron de funcionar. Sin embargo, la suma de talento en este caso ofrece un resultado esperanzador.
Otra razón es precisamente el pasado del ‘Polaco’, que siempre ha logrado sus mayores éxitos con drives zurdos a su lado. Franco, que es un revés muy sólido y destaca por su velocidad y despliegue físico en pista, ha sufrido en los últimos tiempos con la cobertura del espacio aéreo central.
Pese a tener buenas condiciones ofensivas, no es el jugador que más brilla en este aspecto, por lo que su falta de pegada o de una víbora excepcional se acentúan cuando debe recoger esos globos en la línea divisoria. Esta situación se ha visto tanto con Mike Yanguas esta temporada como con Juan Lebrón en la pasada. Ambos le aportaban bastante en ataque, pero quizás no lo suficiente en esa jugada específica. Jon, que tiene una gran víbora, un rulo muy incómodo para sus rivales y un buen remate, le puede ayudar a tapar esas carencias, por lo que su encaje parece ideal.
Los precedentes y los aspectos a mejorar
Algunos de los mayores éxitos de la carrera de Stupaczuk han venido con zurdos y no necesariamente muy ofensivos. Pablo Lima era un jugador muy sólido que destacaba en el apartado defensivo, pero incluso en una etapa tardía de su carrera profesional logró levantar títulos con Stupa. Con Álex Ruiz, algo más pegador pero con más errores, también firmó actuaciones destacadas en una época de dominio de Lebrón y Galán.
El navarro, por su parte, ha rendido bien en casi todos sus proyectos, pero quizás es con Paquito Navarro con quien más ha brillado. El mayor déficit de Sanz lo ha intentado tapar con compañeros que fallan poco como Coki Nieto. Sin embargo, con el madrileño le faltaba algo de pegada, no así con el sevillano, que es un perfil más parecido a Stupa: reveses que cometen pocos errores y que tienen armas para definir.

El principal problema es que ninguno llega en su mejor momento. Stupa ha perdido algo de la frescura que le asentó como el tercer mejor revés del mundo, viéndose superado en sensaciones por jugadores como Leo Augsburger. Jon, por su parte, sigue sin dar ese salto definitivo de regularidad para asentarse en la zona noble y cometió una media de 16,35 errores no forzados por encuentro en la primera mitad de la temporada en Premier Padel, un aspecto clave a corregir.
La cuarta plaza, un factor determinante
Jon Sanz explicó en una entrevista en este medio que su objetivo inicial era recuperar la cuarta posición del ranking para evitar a las cabezas de serie hasta semifinales. Sin embargo, debido a los puntos que se restan progresivamente del Major de Qatar de 2025, saldrán en esa posición en Madrid, algo que ni ellos mismos sabían. Evitar a duplas como Coello-Tapia o Chingotto-Galán antes de semifinales será fundamental para su margen de éxito en el torneo.
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Más allá de ello, lo que se espera de Jon y Stupa es que superen las primeras rondas sin sobresaltos y se meztan en cuartos de final de forma constante. A partir de ahí, su nota a final de curso dependerá de las semifinales que alcancen y de si son capaces de plantar cara a los números uno y dos para pelear por algún título.
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