El pádel femenino está en uno de los momentos más interesantes de su historia. Más allá de las parejas que dominan el ranking, existe un ecosistema de jugadoras con narrativas propias: promesas que están dejando de serlo, veteranas que reinventan su juego y duplas que amenazan con romper el orden establecido. Entender el circuito actual implica mirar más allá de las cabezas de serie para descubrir esas pequeñas revoluciones que se gestan en cada ronda. Porque historias como la de Martina Calvo o Andrea Ustero son las que rompen la monotonía de los torneos.
En Padel Addict hemos analizado el panorama de cara a este 2026 para identificar a ocho protagonistas que, por distintos motivos, no solo jóvenes promesas, van a ser el centro de todas las miradas. Ya sea por su capacidad de dar el gran salto o por su resiliencia tras un curso complicado, estos son los nombres que prometen agitar el relato de una temporada que se presenta más abierta que nunca.
Las 8 jugadoras que podrían brillar en 2026
Jessica Castelló

Fue una de las ocho integrantes de la selección española que se coronó en el Mundial de Qatar 2024. Sin embargo, tras tocar el cielo, se vio inmersa en una crisis de resultados que la alejó de los puestos de privilegio del ranking. Su unión con Lorena Rufo fue el punto de inflexión necesario. Pese a un inicio de proyecto titubeante, Castelló terminó el pasado curso exhibiendo un nivel altísimo y recuperando las sensaciones competitivas.
Tras superar este bache personal y deportivo, todo apunta a que en 2026 volverá a asentarse como una de las jugadoras de revés con más talento y desparpajo del circuito. Seguirá al lado de Rufo con el objetivo entre ceja y ceja de pelear por una plaza en el Tour Finals; una meta ambiciosa pero realista si logra mantener la versión eléctrica y definitiva a la que nos tiene acostumbrados.
Raquel Eugenio
Para el gran público, Raquel Eugenio representa un caso de éxito similar al de Martina Calvo, aunque con una cocción algo más lenta y menos repentina. Ambas comparten generación y muchos señalan solamente a la navarra, pero Eugenio posee un talento innato y una lectura de juego que la proyecta como una de las figuras dominantes de la próxima década. Su progresión ha sido constante, demostrando que tiene el nivel necesario para tutear a cualquiera en el 20×10.
Este año contará con un activo incalculable en su banquillo y en la pista: la experiencia de Lucía Sainz. Tener a una ex número uno al lado le aportará las tablas y la madurez táctica necesarias para gestionar los momentos de presión en la élite. Raquel solo necesita ese último empujón competitivo para llegar a lo más alto, y parece que este 2026 será, finalmente, el año de su explosión definitiva en Premier Padel.
Jimena Velasco
Es de esas jugadoras que, desde el primer intercambio, desprende un aura especial. Zurda, con una capacidad ofensiva envidiable y uno de los remates más potentes del circuito, Velasco guarda ciertas similitudes con el proceso de Paula Josemaría: un talento diferencial que requiere de cierta madurez para dar el paso definitivo. Su capacidad para generar puntos ganadores desde cualquier posición la convierte en una jugadora imprevisible y muy atractiva para el espectador.
Actualmente compite junto a Marta Barrera, otra joya del top-30, formando una dupla que solo necesita un par de resultados de prestigio para asomarse a la lucha por el Tour Finals. Si Jimena logra ganar un punto extra de solidez defensiva para acompañar su juego de ataque, estamos ante una de las drives llamadas a heredar los puestos de privilegio del ranking en un futuro muy cercano.
Carmen Goenaga

No se puede analizar el circuito actual sin mencionar el proyecto que Goenaga lidera junto a Bea Caldera. Tras un 2025 de crecimiento espectacular, este curso debe ser el de su consagración absoluta en los cuadros finales. Carmen posee registros técnicos en el revés que muy pocas jugadoras pueden igualar en la actualidad, combinando una gran envergadura con una mano privilegiada para el juego de precisión.
Pese a la competencia feroz de las nuevas hornadas, nadie duda de que su techo todavía está lejos. En cuanto logre estabilizarse mentalmente dentro del top-16 y crea que puede ganar a las de arriba, será una de las jugadoras más difíciles de desalojar de las rondas finales. Carmen tiene el pádel necesario para luchar por títulos, ya sea en su actual proyecto o liderando uno nuevo.
Bea Caldera
La otra cara de la moneda de esta exitosa pareja. Bea es tres años mayor que su compañera Carmen, lo que le otorga un punto extra de experiencia en el manejo de los tiempos del partido. Aunque su irrupción fue más silenciosa que la de otras jóvenes promesas, su rendimiento sostenido la ha colocado como una de las jugadoras más fiables del circuito, destacando por su solidez desde el drive y una precisión quirúrgica en el globo.
Su margen de mejora reside en la agresividad; si consigue soltarse algo más en las facetas de ataque para acompañar su excelente despliegue defensivo, Bea está destinada a ser una de las derechas dominantes del panorama internacional. Este 2026 se presenta como la oportunidad perfecta para que la vallisoletana confirme que su presencia en las rondas altas no es una casualidad, sino el resultado de una maduración deportiva impecable.
Laia Rodríguez
Otra joya de la generación de 2004 que siempre ha llamado la atención de los analistas por su facilidad para generar golpes ganadores. Sin embargo, a Laia le faltaba ese punto de regularidad y consistencia necesario para no encadenar errores no forzados en momentos críticos. Tras un 2025 donde dio síntomas de una mayor solidez, el nuevo año se presenta como el escenario ideal para su irrupción definitiva entre las mejores.
Forma pareja con Noa Cánovas, repitiendo una fórmula de juventud, ambición y mucho ritmo de bola. Además, su condición de zurda la convierte en una pieza muy codiciada en el mercado en caso de que se produzca un baile de parejas a mitad de temporada. Si logra encontrar el equilibrio entre su potencia natural y la inteligencia táctica, Laia dará más de una sorpresa en las citas importantes de este curso.
Águeda Pérez

A diferencia de otras irrupciones meteóricas, el crecimiento de Águeda ha sido constante y escalonado, subiendo peldaño a peldaño sin saltarse ninguna etapa de aprendizaje. Con un talento enorme y una proyección clarísima hacia la élite, su evolución la ha llevado ya al puesto 44 del ranking mundial, convirtiéndose en una jugadora habitual en las rondas de octavos de final de los mejores torneos.
Su unión con Lucía Martínez para esta temporada es un movimiento estratégico muy inteligente. La veteranía de Lucía, siempre instalada en el umbral de los cuartos de final, es el complemento perfecto para que Águeda termine de entender qué se necesita para romper la barrera de las ocho mejores parejas. Es cuestión de tiempo que su juego pausado pero incisivo termine por instalarse en las rondas más avanzadas.
Laura Luján
Esta recomendación llega avalada por Mónica Montes (@laviborapadel), una de las voces que mejor conoce el circuito desde la base. Esta zurda sevillana de la generación de 2005, con una trayectoria impecable en categorías de menores, está empezando a hacerse un hueco por derecho propio en Premier Padel gracias a un juego valiente y una gran capacidad de trabajo.
Su proyecto de este año es especialmente ilusionante al compartir pista con Ana Catarina Nogueira. La “Portu” es una leyenda experta en apadrinar y potenciar talentos emergentes, como ya demostró en su día con Sofía Araújo o Bea Caldera. Bajo su tutela, Luján tiene el escenario perfecto y la guía necesaria para dar ese salto cualitativo que la sitúe en el radar de los grandes equipos de trabajo este mismo año.
Con la andaluza se cierra la lista, aunque otras muchas jugadoras como Jana Montes, Noa Cánovas, Lucía Peralta o Daiara Valenzuela también podrían haberse colado. En cualquier caso, habrá que echar un ojo a esas rondas anteriores a la final para descubrir la próxima joya que domine este deporte.
De las ocho mencionadas, ¿cuál te ilusiona más?
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