Miguel Lamperti se despidirá a final de año de Premier Padel, pero que nadie lo dé por retirado. El ‘Canoso’ de Bahía Blanca, uno de los jugadores más queridos de la historia del pádel, ha dejado claro en unas declaraciones a la Asociación de Pádel Argentino, durante el Mundial de Veteranos de Buenos Aires, que su adiós al circuito no es un adiós a las pistas. A sus 47 años, el cuerpo le sigue pidiendo guerra.
“Mi cuerpo no quiere retirarse todavía”
El argentino lo explicó sin rodeos: “Si fuese por mí, no me retiraría nunca porque me encanta jugar. Lo que pasa es que no me gusta perder y el nivel de los chicos es muy alto. Hoy mi cuerpo me dice que quiero jugar”. Por eso, aunque deje la primera línea del circuito, seguirá compitiendo en torneos FIP y ofreciendo exhibiciones y clinics, que es, reconoce, lo que más disfruta.

Su vínculo con la afición es el que le mueve a seguir. “Con lo que más me quedo es con el cariño de la gente. Sueño con jugar hasta siempre”, confesó. No es casualidad que Lamperti sea uno de los pocos jugadores capaces de llenar un estadio por sí solo.
Un año para aprender antes de sentarse en el banquillo
El otro gran anuncio es su futuro como entrenador, aunque no será inmediato. Antes quiere prepararse. “Me voy a tomar un año para aprender a ser coach. Es un cambio muy grande, quiero tener experiencia”, explicó. Su plan es empezar el año que viene en una academia de Madrid, reservándose los fines de semana para viajar, hacer exhibiciones y competir en esos torneos FIP.

Además, tiene claro qué tipo de entrenador quiere ser. “Mi sueño es ayudar a los chicos a que puedan ser mejores. No necesito que los jugadores que vaya a entrenar sean número uno”, aseguró. Su ambición no es el palmarés ajeno, sino dejar huella: “Me gustaría que pudieran decir: con Miguelito mejoré en esta cosa”.
Un ojo clínico difícil de igualar
Si algo avala su futuro en los banquillos es su olfato para el talento. A lo largo de su carrera, Lamperti dio la alternativa en la élite a jugadores que después llegarían a lo más alto, como Arturo Coello, Mike Yanguas o Jon Sanz. Detectó su potencial antes que nadie, y esa visión es precisamente la que ahora quiere poner al servicio de las nuevas generaciones.
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El ‘Canoso’ cambia de rol, pero no de sitio. Seguirá dentro del 20×10, su hábitat natural, demostrando que hay carismas que no entienden de retiradas.





















