La última vez que el mejor pádel del mundo aterrizó en Valencia fue en 2023, con World Padel Tour. Una parada en La Fonteta prácticamente obligatoria en el calendario, una de las fechas con más historia de este deporte. Premier Padel lo ha traído de vuelta, y en una semana en la que hemos tenido absolutamente de todo en este Valencia P1.
¿Se está futbolizando el pádel?
Más allá de la final y del título deportivo, lo que más ha copado los titulares ha sido la bronca entre Galán y Lebrón. Todos sabemos lo que pasó, no hace falta repetirlo, pero las redes se inundaron de juicios de valor y de superioridades morales que merecen un poco de contexto.
Decir que antes esto no pasaba, que había más señorío y decoro, es caer en lo que la psicología llama sesgo de memoria selectiva o sesgo de nostalgia: tendemos a recordar el pasado filtrando lo malo y magnificando lo bueno, construyendo una versión idealizada que nunca existió del todo. Antes, cuando casi no había público y los partidos no se retransmitían por televisión, los piques y las broncas también existían. Siempre han existido, en cualquier deporte. Somos humanos. ¿O queremos hacer del pádel, en vez de un deporte cultural y accesible, algo reservado únicamente para las logias masónicas?
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El fútbol está en un extremo que desde luego no es el camino a seguir, pero todavía hay un mundo de distancia. Narrativas como estas generan conversación, comunidad, fans. La pregunta es si preferimos un deporte aséptico en el que no pase nada, o uno que tenga pulso.
Ahora bien, lo más preocupante no es el pique en sí. Este caso es especial: todos conocemos la relación entre estos dos jugadores a lo largo de los últimos años, todos los episodios que ha habido. Pero esto ha sido un pasito más. Negar el saludo a tu rival con la victoria ya en el bolsillo, y que eso trascienda fuera de la pista, es algo que deja huella. Dejando totalmente a un lado lo que hizo Lebrón, que tampoco está bien, Galán tenía la oportunidad de quedar por encima de la situación, decir las típicas palabras en la red y dejarlo ahí. No lo hizo. Y, lo más importante, El Regreso se sigue complicando.
El aspecto mental
No vamos a descubrir nada nuevo, ni tampoco vamos a hablar de técnica o de táctica. Pero para aquellos jóvenes o personas que compitan y quieran ser atletas de élite, hay algo que va mucho más allá del entrenamiento, de la técnica, del físico.
Eso que llaman el saber competir. La mentalidad de un número uno. Cuando a los jugadores profesionales se les pide que construyan su jugador perfecto atributo a atributo, en el apartado mental siempre eligen a Bela o a Coello. No es casualidad: dos jugadores que han dominado su deporte en épocas distintas, ninguno de los dos un portento físico ni un talento sobrenatural, pero con algo diferencial que no se puede tocar.
Lo más reciente lo hemos visto en esta final del Valencia P1. La remontada de Coello, cómo en todo momento mantuvo a su compañero conectado y motivado, confiando en Agus cuando el partido se ponía cuesta arriba. Eso no se entrena en la pista. Ir 1-5 abajo en el tie-break del tercer set y ganar el partido es algo que solamente tienen unos pocos.
JUEGO, SET Y PARTIDO!!! Sonido On
La REMONTADA del siglo!!! El punto, el paso por banquillos, y el tie break que lo cambió TODO!
Bravo Agustín Tapia y Arturo Coello https://t.co/4o4FW9Y0Bj pic.twitter.com/tHx1Kq6kNl
— Bea Coello Pádel (@x3_app) June 14, 2026
Para los rivales, tener un 5-3 al saque para cerrar el partido, o un 5-1 en el tie, y saber que aún así te pueden ganar, es una losa psicológica enorme. Pasaba igual con Nadal y sus remontadas épicas, o con el Real Madrid en Champions. Son bazas igual de importantes que hacer 50 winners en un encuentro o tener la mejor volea del circuito. Un aspecto que, por ejemplo, Leo y Juan no tienen. A la primera que viene mal dada, se desconectan.
Se está abriendo la categoría femenina
Existe una diferencia clara entre las tres primeras parejas y el resto, eso es cierto. Entre ellas se han repartido los grandes títulos esta temporada. Pero cada vez son más franqueables.
Ya lo vimos en Italia, y en Valencia ha sido más de lo mismo. Las rentabilidades pasadas no aseguran las futuras: Bea y Paula venían de un muy buen momento, incluso lideraban la RACE, y en La Fonteta cayeron en cuartos. No es un drama, pero muestra la paridad real que existe entre esa terna de parejas en la parte alta del cuadro.
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Solo falta que Ari y Andrea terminen de encontrar la regularidad que ya están atisbando. Pueden entrar perfectamente en la lucha por los títulos. Esta semana en Valencia ha sido una muestra de ello.
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Buen día. Disculpe estimado, pero Arturo si es un portento físico (Bela no lo era).