El pádel se ha despertado con una noticia que ha pillado a todo el circuito a contrapié. Jorge Martínez, uno de los entrenadores que más ha marcado este deporte, ha anunciado a través de sus redes sociales que se aparta de los banquillos a partir de diciembre. No es una despedida. Él mismo se ha encargado de dejarlo negro sobre blanco en su comunicado: “No me voy del pádel. El pádel es mi vida.”
La frase lo dice casi todo. Martínez no se retira, reduce. Menos maletas, menos semanas fuera de casa, menos exigencia del día a día en el circuito. A cambio, más tiempo para proyectos que llevaban tiempo esperando turno.
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Una de las emes de M3
Lo que no cambia es su vínculo con M3, la academia que ayudó a levantar y que hoy es referencia a nivel internacional. Ahí seguirá, con menos focos pero con el mismo peso específico, formando parte de un proyecto que él mismo contribuyó a construir desde los cimientos.
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La pregunta que sobrevuela a Chingalán
Otra cosa es lo que pasa fuera de la academia. Jorge ha sido la mano que ha ensamblado a Galán y Chingotto hasta convertirlos en la pareja que hoy conocemos, con los dos en el mejor momento de forma de su carrera. Su salida del día a día del banquillo, con diciembre ya como fecha marcada en el calendario, abre un interrogante que en Chingalán nadie quiere formular todavía en voz alta: si el Nº1 no llega, ¿aguantará la sociedad?
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