Esto debería ser una crónica deportiva. De las normales, de las que se centran en lo que pasa dentro de la pista. Pero no. Porque si algo puede salir mal en Premier Padel, saldrá peor. Y lo de este Santiago P1 ha sido la confirmación de que el caos no es la excepción, sino la norma. Vamos con lo que ha pasado, paso por paso.
Otra final un lunes
Ya pasó en Riad. Se retrasaron las finales hasta el martes por la lluvia. Aquí, en Santiago, lo mismo, aunque al menos esta vez no llegaron al martes… de milagro (y a esta hora).
A última hora del domingo, con todo montado y la gente con sus planes hechos, avisan de que las finales se juegan el lunes. Con muy pocas horas de antelación. Que se apañe el aficionado, que se fastidie el que haya viajado o el que pensaba disfrutar del domingo viendo pádel. Y como guinda, cambian el horario para aún más tarde. Un lunes. Laborable.
Y sobre todo, ¿cuándo aprenderemos la lección? Se ha demostrado por activa y por pasiva que el pádel es indoor, sobre todo cuando organizas un evento profesional.
Stupaczuk causa baja a pocas horas de disputar la final
Esto sí, no es culpa de Premier. Pero parece que hay una nube negra instalada sobre el circuito. A horas de la final, Premier anuncia que el chaqueño no jugará debido a un cuadro febril que le imposibilita competir. Hasta ahí, todo comprensible.

Es todo lo ventajista que se pueda ser, pero no es ninguna locura pensar que si la final se hubiese disputado el domingo, como debía, tal vez habría podido competir. Y volvemos a lo mismo de siempre: este deporte necesita jugarse bajo techo. Y punto. Ya no es una recomendación, es una obligación. Le deseamos una pronta recuperación a Franco Stupaczuk que seguro que él más que nadie hubiese querido jugar.
La suspensión de la final femenina
Vale, al menos nos quedaba el consuelo de ver la final femenina. Y la verdad es que el partido estaba siendo un espectáculo. Las dos mejores parejas del ranking midiéndose de tú a tú. Primer set para Gemma y Delfi, segundo set con bolas de partido para cerrar… pero Ari y Paula, otra vez, sacando carácter y forzando el tercero.
Pero ahí fue cuando el despropósito alcanzó su clímax. En pleno tercer set, con apenas dos puntos jugados, se suspende el partido. Podíamos ver a los entrenadores y al público abrigados como si estuvieran en la Antártida. La humedad extrema imposibilitaba la práctica del deporte. Pero lo preocupante es otra cosa.
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Premier Padel usó la palabra suspender. No aplazar, suspender. ¿Estamos hablando de una final que podría quedarse sin resolverse? Porque eso es lo que parece. Y si es así, estamos ante el mayor ridículo que ha hecho este circuito desde su nacimiento. Y no es que haya poca competencia…
En resumen: una final que no fue, otra que no se terminó, avisos de última hora, horarios imposibles y una organización que sigue sin estar a la altura del deporte que dice representar. Lo de Santiago no fue mala suerte. Fue otra chapuza. Y van demasiadas.
Desde este medio se han aplaudido absolutamente todos los aciertos que ha tenido Premier, que no han sido pocos; y se han hecho críticas constructivas cuando la situación está al límite. Pero ahora más que nunca la pregunta de que si el pádel está en el mejor de los caminos se hace demasiado ambigua.
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Hoy los pronósticos del tiempo son certeros, sobre todo con 24 horas de anticipación. Por qué no se jugó 5 o 6 horas antes, el lunes? Sabiendo las condiciones climáticas que se avecinaban….
Eso nos preguntamos todos Fabian…