Ale Galán y Fede Chingotto analizaron su pase a la final del Paris Major con una mezcla de serenidad, ambición y una lectura muy precisa de lo que significa competir en la Philippe‑Chatrier. Su victoria en semifinales les devuelve al escenario central de Roland Garros para pelear por un título que, además, tendría un valor emocional añadido: sería el último que podrían regalarle a Jorge Martínez en su temporada de despedida.
Galán puso el foco en la adaptación, un concepto que repitió varias veces al hablar del desgaste acumulado tras el Madrid P1 y de los constantes cambios de horario y condiciones que exige París. “El apoyo es fundamental… venimos de un desgaste grande en Madrid y logramos adaptarnos bien”, explicó, subrayando que el público francés ha sido un factor determinante para sostener el ritmo competitivo en una semana tan exigente.
Chingotto, ante una nueva oportunidad de ganar en Paris
El jugador argentino, que jugará su quinta final consecutiva en Roland Garros, habló desde la regularidad y la ambición que lo caracterizan. “Las rachas están hechas para romperse… mañana saldré con muchísimas ganas e ilusión”, dijo, dejando claro que la continuidad de resultados no le pesa, sino que lo impulsa. El argentino también insistió en la importancia del físico y en cómo han aprendido a gestionar los momentos de mayor tensión en los Majors, donde cada detalle puede cambiar un partido.
Galán también se pronunció sobre la eterna discusión sobre si París debe jugarse indoor u outdoor, un debate que cada año condiciona la preparación y la lectura táctica de los partidos.
La dupla llega a la final con confianza, con un plan claro y con la sensación de que el torneo ha ido de menos a más. París les espera una vez más en el último escalón, con la Philippe‑Chatrier lista para un cierre de altura.
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