La temporada apenas ha comenzado y el circuito profesional de pádel ya vive una de las batallas más intensas de los últimos años. Tras cuatro torneos disputados, la clasificación de la Race se ha comprimido hasta límites inesperados: Galán y Chingotto se han colocado a solo 270 puntos de Coello y Tapia, una distancia mínima si se tiene en cuenta el ritmo competitivo y la regularidad que están mostrando.
El último golpe de efecto llegó en Miami, donde Galán y Chingotto firmaron una final impecable para imponerse a los números uno. El triunfo en el Miami P1 no solo les dio un título de enorme prestigio, sino que también reabrió por completo la lucha por el trono del pádel mundial. La pareja 2 supo interpretar el partido con una madurez sobresaliente, imponiendo un ritmo que desbordó por momentos a Coello y Tapia y confirmando que su proyecto va muy en serio.
Galán y Chingotto pueden salir del NewGiza liderando la RACE
Ese resultado ha encendido la RACE. La diferencia, que parecía cómoda para los líderes hace apenas unas semanas, se ha reducido hasta un margen que convierte cada torneo en un examen decisivo. Y el calendario ha querido añadir un ingrediente extra de dramatismo: Coello y Tapia no estarán presentes en el Newgiza P2, lo que abre un escenario inédito para sus perseguidores.
En Egipto, Galán y Chingotto dependen de sí mismos para asaltar el número uno. Si alcanzan la final, el Alien y el Superraton sumarán 360 puntos (600 si ganan), más que suficiente para superar a Coello y Tapia en la RACE, un movimiento que tendría un enorme impacto simbólico y competitivo. La ausencia de los líderes convierte el torneo en una oportunidad de oro, pero también en una prueba de carácter: gestionar la presión, mantener el nivel mostrado en Miami y sostener la consistencia en un cuadro siempre exigente será clave para completar el sorpasso.
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El circuito, mientras tanto, observa con expectación. La temporada ha arrancado con una narrativa vibrante, con dos parejas que se empujan mutuamente hacia su mejor versión y con una Race que cambia de color cada semana. Lo que ocurra en Newgiza puede marcar un punto de inflexión, pero también puede ser solo otro capítulo de una rivalidad que promete acompañar todo el año.
Lo único seguro es que la lucha por el número uno está más viva que nunca. Y que el pádel, en este pulso entre gigantes, sale ganando.
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