El estreno tanto de Ale Galán y Fede Chingotto como de Juan Lebrón y Leo Augsburger en el Riyadh P1 tiene algo en común: ambas parejas saltaron a la pista vestidos de naranja, un color que, curiosamente, está cargado de simbolismo en la historia reciente del circuito.
El paralelismo de Galán y Chingotto con Coello y Tapia: mismo color, mismo primer torneo, misma energía
La dupla número dos del mundo arrancó su participación en el Riyadh Season Premier Padel P1 ya lleva dos victorias en el primer torneo de la temporada. Pero más allá del resultado, el detalle cromático encendió las redes y despertó un inevitable déjà vu.
¿Por qué tanto revuelo con el color naranja? Porque es exactamente el mismo color que eligieron Arturo Coello y Agustín Tapia en su primer torneo juntos en 2023, el año en el que terminaron conquistando el número uno tras una temporada histórica.
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Y no solo coincide el color. También coincide el patrón competitivo: Coello y Tapia, en su debut en Abu Dhabi 2023, ganaron su primer partido por doble 7-6, mientras que Galán y Chingotto, en su debut en Riad 2026, ganaron por doble 6-2.
¿Significa esto que Galán y Chingotto están destinados a repetir la historia de Coello‑Tapia? No. El deporte no funciona así. Pero es una coincidencia que alimenta la narrativa y que añade un toque de magia a un proyecto que busca el número uno por tercer año consecutivo.
Lebrón y Augsburger también juegan de naranja

Pero Galán y Chingotto no son los únicos que visten de naranja en Arabia Saudí. Juan Lebrón y Leo Augsburger también están jugando con el mismo color esta semana.
En su estreno en el torneo, Juan Lebrón publicó un mensaje celebrando su estreno en Riad. Su compañero, Leo Augsburger, no tardó en responder con humor y picante: “Vamos lobito, cómo motivas para que saquen el color naranja”.
Sin duda, un guiño directo a la pareja número dos del mundo… y también una forma de reivindicar que Lebrón y Augsburger fueron los primeros en apostar por ese color en los últimos torneos de 2025, concretamente en Acapulco y Barcelona.
El naranja, de repente, se ha convertido en un símbolo. Un color que transmite energía, agresividad, ambición. Un color que, por lo visto, está de moda entre las parejas que aspiran a dominar el circuito.
La historia del naranja: un color que trae suerte a los mejores
El fenómeno no es nuevo. En 2023, cuando Tapia y Coello iniciaron su proyecto vestidos de naranja, encadenaron 37 victorias consecutivas, una de las rachas más impresionantes de la historia del pádel profesional.

En 2025, Lebrón y Augsburger adoptaron ese mismo color para anunciar su unión. Y ahora, en 2026, Galán y Chingotto se suman a la tendencia.
¿Casualidad? ¿Superstición? ¿Marketing? ¿O simplemente una forma de enviar un mensaje al resto del circuito?
Sea como sea, el naranja se ha convertido en un código no escrito entre las parejas que quieren marcar territorio desde el primer día.
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