Hace apenas unos días anunciaba su separación de Coki Nieto. Ahora, con Franco Stupaczuk como nuevo compañero, Jon Sanz atiende a Padel Addict en Mumbai, en plena World Padel League, y no se esconde: “no terminaba de encontrar los feelings que tuve con Coki en 2024”. El navarro repasa con nosotros su nueva etapa, hace autocrítica de una primera mitad de temporada que no le convence del todo y se marca un objetivo claro de cara al Mundial: volver a ser “ese loco que juega, que corre, que tiene hambre de ganar”.
Jon Sanz desde la India: momento actual, ruptura con Coki, unión con Stupa…
P: ¿Qué tal, Jon? Aquí en Mumbai, en pleno World Padel League. ¿Cómo llevas estos días de torneo?
R: Pues bien, como quien dice, en la última semanita antes de un pequeño parón para desconectar. Es cierto que el World Padel League no lo vives como un torneo al uso, pero tienes que estar aquí, atento, haciendo las cosas bien. Hay un equipo detrás y eso también es importante. Así que estoy contento con esta última semana antes de poder desconectar un poco del pádel.
P: ¿Qué peso le das a este tipo de eventos dentro del calendario de Premier Padel? Entre lo económico, lo deportivo y el desgaste físico, ¿cómo lo gestionas mentalmente?
R: Ya sabía lo del World Padel League desde principios de año, si no recuerdo mal. Lo hablé con mi equipo y con mis representantes, lo valoramos y decidimos venir. Es cierto que el calendario siempre es exigente, pero creo que también hay que atreverse con este tipo de eventos, tanto para tener un plus en lo económico como porque yo lo tomo un poco como entrenamiento. Ayer, sin ir más lejos, perdimos el partido con Coki y eso me dolió, me fui rayado, porque no me gusta perder, quiero ganar siempre. Así que también me lo tomo como una forma de seguir compitiendo. Creo que en todos estos eventos en los que cuentan conmigo intento dar siempre lo mejor de mí.

P: En vísperas de vacaciones, ¿qué valoración haces de esta primera mitad de temporada?
R: Para mí no ha sido una mitad de temporada mala, pero sí es cierto que los resultados no son los que yo tenía en mente, ni los que pensaba que íbamos a conseguir con el nivel que veníamos mostrando. La verdad es que hay muchas ocasiones en las que ni nosotros mismos sabemos bien el porqué. Hay cosas que dependen de nosotros y otras que no, y hoy en día el nivel está muy alto. Tampoco nos queremos conformar con hacer unos cuartos de final, y en varios torneos ni siquiera hemos llegado a esas rondas. Eso, quieras o no, pesa. Repito: creo que mi nivel no ha sido malo, pero los resultados no lo han acompañado, y uno tiene que pensar y valorar el porqué de todo ello.
P: Hace pocos días anunciasteis la ruptura con Coki y tu unión con Stupaczuk. ¿Fue decisión tuya? ¿Ya le dabas vueltas o la llamada de Stupaczuk fue la excusa perfecta para dar el paso?
R: Al final, quieras o no, te fijas en lo que pasa y en lo que no pasa, y sabíamos que los últimos resultados no estaban yendo bien. Yo venía con la mosca detrás de la oreja, la verdad: no me estaba gustando cómo iba esto, no me estaba gustando el nivel que estábamos dando, no me gustaba que nos estuviéramos poniendo por debajo de partidos que, a lo mejor, nos tocaba ganar. Me veía metido en un bucle, incluso conmigo mismo, y me decía que tenía que intentar darle la vuelta, hacer algo diferente. Al final surgió la oportunidad y, sinceramente, creo que yo también necesitaba un pequeño cambio. Nunca sabes si va a funcionar bien o mal, pero como en cualquier trabajo, hay veces que tienes que intentar darle una vuelta a algo que no termina de cuajar. Y repito: no es por el nivel de Coki, ni por el de Maxi, ni por el de mi entrenador, para nada.
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P: ¿Dónde está la frontera entre pensar que con trabajo se puede arreglar y decidir que lo valiente es cambiar de aire? ¿Cómo gestiona un jugador esa decisión, con el ranking de por medio?
R: Ahí entra en juego cómo lo gestiona y cómo piensa cada jugador; no todos somos iguales. Teníamos un parón por delante, y en ese sentido creo que es más fácil tomar una decisión ahora que en noviembre, con cuatro torneos por delante. En cuanto a tiempos, era algo que me podía cuadrar justo ahora. Lo que sí es cierto es que resulta complicado cuando entras en el bucle de una racha negativa: aunque no tengamos presiones externas, al final sientes que tienes que tomar decisiones porque, si no, esas cosas se te pueden acabar volviendo en contra. Mi decisión fue así: la hablé con el equipo, y al final quien la toma soy yo. Puedo equivocarme o no, pero creo que era algo que necesitaba. Soy una persona que se guía por lo que siente y necesita, y eso no es egoísmo: en un deporte de equipo también tengo que mirar por mí. Creo que era lo que tenía que hacer, y así ha sido.
P: ¿Qué te aporta Franco que no te aportaba Coki, dentro y fuera de la pista?
R: Dentro de la pista, creo que Franco y Coki, quieras o no, tienen un juego de mucho volumen, un juego que a mí me viene bien. Quizás, por decirlo de alguna manera, Franco tiene más pegada que Coki, y puede que Coki tenga mejor defensa que Franco; ahí ya entran las opiniones de cada uno. Pero, sobre todo, lo que creo que voy a tener son ilusiones nuevas. Es un chico al que no conocía de antes, y tengo ilusión por un proyecto nuevo, por un equipo nuevo. Al final, los proyectos nuevos te pueden llegar a ilusionar, y ahora mismo estoy motivado, con ganas. Repito que creo que mi nivel este año no está siendo malo, y estoy intentando afrontar este nuevo proyecto con todas las ganas posibles.

P: ¿Qué hablasteis en vuestra primera reunión con Franco? ¿Qué objetivos os planteasteis?
R: Básicamente, lo primero que pensamos y hablamos fue intentar recuperar la posición de pareja número 4, algo que en un principio veíamos muy ajustado, por apenas 20 puntos, porque ni siquiera lo teníamos del todo claro. La idea de la reunión era intentar recuperar esa cuarta plaza como fuera; sabíamos que era un objetivo complicado, pero era lo que queríamos. Al final, en Madrid, no sé exactamente cómo queda el tema de los puntos, pero en principio partimos como pareja número 4. Así que ahora, con eso, el objetivo pasa a ser intentar mantenerla.
P: ¿Cuánto pesan hoy las sinergias en pista frente a la calculadora de puntos a la hora de elegir pareja? Se habla de que Franco pudo llamar a Maxi Arce y Yanguas a Goñi, ambos con menos puntos. ¿Qué opinas de ese cálculo?
R: Entiendo que si Franco me ha llamado a mí, habrá sido por algo; que si Yanguas ha llamado a Coki, también será por algo. De hecho, Franco me llamó sabiendo que salíamos como pareja número 5, así que entiendo que me llamó porque se sentía competitivo conmigo, y si yo le cogí el teléfono es porque me siento competitivo con él. Si Coki le cogió el teléfono a Yanguas, será porque se sentía competitivo con él. Al final, entiendo que cada jugador mira las cosas de una manera: hay quien mira más los puntos y quien no. En mi caso no ha sido así, para nada. Yo sabía que entraba como pareja número 5, y me enteré hace apenas un par de días de que podíamos estar como pareja 4 en Madrid. Así que los puntos no han formado parte de mi decisión. Repito: cada jugador verá las cosas como quiera, pero yo me guío por sentirme competitivo con alguien, y así seguiré haciéndolo siempre.
P: Para terminar, ¿qué objetivos te marcas, profesionales y personales, de aquí a que acabe la temporada?
R: Me gustaría hacer un cambio brusco. La verdad es que ya tengo la cabeza puesta en el parón, con la sensación de que todavía tengo mucho más que dar. Repito que creo que mi nivel está siendo bueno, y quiero seguir trabajando, intentar hacerlo mejor, ahora junto a Franco y el resto del equipo. Quiero dar todavía más nivel si puedo, quiero trabajar más, y mis objetivos ahora son intentar terminar el año entre los cuatro primeros, ganarme una de esas plazas de cara al Mundial. Creo que ese es un objetivo que también tengo.

P: ¿Te ves ahí dentro?
R: La plaza está complicada. Sé que lo está porque hay muchos jugadores jugando muy bien, y sé que está muy ajustada. Así que creo que todavía me queda tiempo para demostrar que quiero estar ahí, y así lo haré.
P: ¿En qué va a consistir ese cambio brusco?
R: Creo que, al final, en que la gente vuelva a ver lo que soy, que vuelva a ver lo competitivo que soy, que vea las ganas de ganar que tengo. Creo que, por momentos, este año se me ha apagado un poco esa faceta; he estado algo intermitente en ese sentido. Quiero volver a ser ese “loco” que juega, que corre, que tiene hambre de ganar y de sumar como equipo. Estoy trabajando en ello, y estoy completamente seguro de que en esta segunda mitad del año lo voy a conseguir.
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