Otra temporada más que baja el telón. 2025 ya es pasado. Meses de competición, cientos de viajes, miles de partidos… todo para desembocar en este punto exacto. El Premier Padel Finals volvió a poner el cierre al año y, como ocurre con los grandes torneos, no solo dejó resultados: dejó mensajes.
Vamos a analizar qué nos ha dejado, de verdad, el torneo de los torneos.
Esto sí es un torneo con alma
La última prueba del calendario siempre juega en otra liga. Aquí ya no importan tanto los puntos, ni el dinero, ni siquiera el ranking. Importa el contexto. Es el premio final a toda una temporada y solo los 16 mejores jugadores y jugadoras del mundo tienen derecho a estar ahí.
Y eso se notó. Desde la puesta en escena hasta la narrativa. Premier Padel, a través de sus canales, y especialmente Red Bull con la retransmisión, entendieron algo clave: este torneo no se cuenta, se construye.
La apuesta de Red Bull TV ha marcado un antes y un después. Una realización a la altura de cualquier deporte top mundial, capaz de generar emoción, tensión y relato. Justo lo que el pádel profesional necesita desde hace tiempo.
Uno de los grandes talones de Aquiles del circuito ha sido siempre la comunicación. Y aquí apareció la luz. La vuelta de Lalo Alzueta a los micrófonos devolvió una narración que te levanta del asiento, no que te adormece. A su alrededor, voces y figuras que suman: Manu Martín, Pablo de el4Set, Darío Magro, Fernando Belasteguín… conocimiento, contexto y credibilidad.
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Todo ello dotó al Finals de esa atmósfera especial que un torneo así exige. Profesionalidad, identidad y sensación de gran evento. Un camino claro a seguir. Un acierto total.
Una rivalidad que ya es historia
Por segundo año consecutivo, el Finals fue el escenario de una rivalidad que ya no se puede catalogar como coyuntural. Esto es historia del pádel moderno. Agustín Tapia y Arturo Coello volvieron a ganar la guerra, pero la sensación es que sus perseguidores están cada vez más cerca. Y cuando hablamos de perseguidores hablamos de Alejandro Galán y Federico Chingotto.
Lo que han hecho estos cuatro jugadores durante toda la temporada es difícil de dimensionar. Regularidad extrema, nivel técnico altísimo y una capacidad competitiva que sostiene el circuito entero. Son el mejor anuncio posible del pádel profesional.
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Galán y Chingotto representan algo más que resultados. Representan la confianza en el proyecto, la fe en el equipo, la resistencia cuando el camino no es favorable. Valores de deporte de élite llevados al límite.
Y lo mejor de todo es que habrá más. Porque, aunque la monotonía de los duelos repetidos pueda parecer tediosa para algunos, la realidad es otra: este es el mejor partido que puede ofrecer el pádel hoy. Menos mal que número 1 no estaba en juego en la final. A más de uno no le habría aguantado el pulso.
Juan Lebrón y el espejo de 2026
Analizar este Finals también obliga a detenerse en una figura clave del circuito: Juan Lebrón.
Otro año que se le escapa entre los dedos. Un jugador con nivel de sobra para pelear por el número 1, pero al que el contexto y su carácter le vuelve a jugar en contra. Este Finals dejó una de las grandes decepciones del torneo: su eliminación junto a Leo Augsburger en cuartos, precisamente frente a sus antiguos compañeros.
Más allá del resultado, el partido fue un reflejo del estado actual del pádel. Una temporada marcada, entre otras cosas, por el exceso de cambios de pareja. Un tema serio, estructural, sobre el que cada vez más jugadores se pronuncian públicamente.
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El Finals volvió a dejar claro cuál es el camino: confiar en proyectos largos, en equipos estables, en procesos. Justo lo que han hecho las parejas que han dominado el circuito en ambas categorías.
Ojalá 2026 nos devuelva a Lebrón en la pelea real. Ya sea con Leo o con Stupaczuk junto a Yanguas. Parejas con potencial de sobra para romper la monotonía y subirse al tren del Nº 1… siempre y cuando duren más que una pretemporada.
El tesón de Bea González
La gran protagonista de este Finals, claramente, ha sido Bea González. Ahora nos vamos a centrar en el aspecto deportivo, pero aunque ya lo hayamos repetido, que no caiga en el olvido la profesionalidad y el nivel que ha mostrado pese al más que reciente fallecimiento de su abuelo.
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Tras un 2024 complicadísimo, marcado por las graves lesiones que al final truncaron la pareja que formaba con Delfi, esta temporada parece que se ha resarcido. Seis títulos en total junto a Claudia Fernández, y han endosado un 8-2 en el H2H a la pareja Nº 1 del mundo.
Ya son varias las temporadas que Bea González está rozando la gloria, que siempre está ahí trabajando como la que más, confiando en que se va a dar. Este 2026 formará pareja con Paula Josemaría, en lo que sobre el papel, se les espera como máximas aspirantes para derrocar a Gemma y Delfi.
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