Se acabó el pádel. La temporada regular baja el telón después de muchos meses de guerra deportiva, viajes interminables, cambios de pareja, duelos generacionales y partidos para el recuerdo. Y, como si el destino hubiera querido apurar hasta la última gota de emoción, hemos tenido que esperar al último partido del último gran torneo para coronar a los reyes. En Acapulco, la cuna del pádel. Allí donde empezó todo. Así terminó el Mexico Major:
Coello y Tapia, tercer año consecutivo en la cima
Son los mejores. No hay matices que maquillen eso, no hay discurso paralelo que lo relativice. Tres años seguidos en lo más alto no se explican por rachas, ni por inercias, ni por suerte: se explican por Arturo Coello y Agustín Tapia, por su equipo, por su entorno y por una mentalidad de acero que vuelve a resistir todos los embates.
Sabían que la ecuación era sencilla y cruel: o ganaban, o el trono podría cambiar de dueño. Y delante tenían a Chingotto y Galán, la pareja más competitiva del año, la que ha obligado a los Nº 1 a mirar a su alrededor y aceptar que ningún imperio es eterno. Han sido la amenaza real, la sombra que les ha perseguido mes tras mes, el recordatorio permanente de que el trono nunca se hereda: se defiende cada semana.
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Y la final hizo justicia a lo que ha sido esta rivalidad durante toda la temporada: respeto mutuo, intensidad salvaje, detalles que deciden destinos. Un 6-4/7-6 que podría haber caído perfectamente para el otro lado, pero en el que Coello y Tapia volvieron a sacar ese plus clandestino, ese gen competitivo que aparece cuando la pelota quema. Otra batalla para los libros.
Primer Major para Bea González
En el cuadro femenino, el relato también tiene tintes épicos. Bea González y Claudia Fernández son las campeonas del Mexico Major tras imponerse por 6-2/6-4 a Gemma y Delfi. Y la victoria no es una casualidad: son, literalmente, la criptonita de las Nº 1. Enfrentamientos directos: 7-2 para Bea y Claudia.
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Para Bea, esta victoria tiene un valor especial: es su primer título Major. Un techo que se le había resistido durante años y que por fin derriba en un escenario grande, con autoridad y junto a una Claudia que revalida la corona que ya levantó el año pasado. Es su quinto título del curso, una temporada notable pese a no haber alcanzado la regularidad implacable que sí han impuesto Triay y Brea.
El año, visto en perspectiva, ha sido una balanza más abierta de lo que parece: nueve títulos para las Nº 1, seis para Ari y Paula, cinco para Bea y Claudia. Pero el ritmo con el que Triay y Brea arrancaron la temporada marcó diferencias que ya nadie pudo recortar.
Ahora solo falta el último capítulo. Del 8 al 14 de diciembre, Barcelona acogerá el Finals, el torneo reservado solo para los 16 mejores jugadores del mundo. Un formato distinto, otro ambiente, un cierre solemne para una temporada inolvidable.
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