Veinte años de pádel profesional en la Plaza Mayor de Valladolid. Se dice pronto. Dos décadas de torneo que han visto toda la evolución de nuestro deporte favorito. Otra año más del Valladolid P2, que ha pasado del Padel Pro Tour al World Padel Tour, y ahora a Premier Padel. Esto es todo lo que nos ha dejado la edición de este año.
Las mismas luces y sombras que de costumbre
Sobre todo luces, más bien del sol: del calor exagerado que sufre la capital de Castilla y León en pleno verano. Esto no es nada nuevo. A estas alturas, solo queda decir que es lo que hay. La experiencia para el aficionado es la que es, y ya se sabe a lo que uno se expone en este torneo. Unas condiciones poco saludables tanto para espectadores como para trabajadores, en plena ola de calor que ha sacudido España la semana pasada.
Contra la meteorología no se puede luchar. Así que vamos a centrarnos en los aspectos positivos y en las mejoras de esta edición. Este año no ha habido boicot del público. Han aprendido la lección y han añadido una tercera pista secundaria en la Acera de Recoletos, un parque lleno de árboles donde la temperatura era mucho más agradable.
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Este año ha habido más ambiente y más stands para los aficionados: más marcas, incluso un bar, y pequeños detalles que siempre van sumando. Desde la organización, además, han ido moviendo los horarios de juego para intentar evitar las horas de más calor.
Eso sí, en lo puramente deportivo, Valladolid lleva siendo igual veinte años: partidos monótonos, juegos de dos minutos, rallies que no superan los cinco golpeos, y unas condiciones de pista que vuelan. Este año, además, la indisposición le ha tocado a Chingotto, aunque Coello también dejó alguna reflexión sobre sus malas condiciones en la rueda de prensa posterior a la final.
Tres años consecutivos de reinado
El Rey Arturo: 2024, 2025 y 2026. Eso es, de momento, lo que lleva Coello reinando en “su Roland Garros particular”. Nada nuevo bajo el sol: saben perfectamente cuándo apretar, son tácticamente exquisitos, y han ganado este torneo sin sufrir prácticamente.
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En frente, otra vez, Galán y Chingotto, con sus limitaciones de siempre. Pero esta vez con el doble de mérito, porque Fede está al límite físicamente: ya tuvo que recibir asistencia del fisio en la final del Valencia P1, durante aquella batalla sin cuartel, y en Valladolid ha sufrido una indisposición médica desde cuartos hasta la final.
Respecto a Leo Augsburger y Juan Lebrón, más de lo mismo: todavía no es el momento del revés argentino. Es joven, y le falta esa maduración tanto mental como táctica. Y Juan, que no tiene armas por arriba si no es el remate.
Y otra vez Yanguas y Stupa se van a casa antes de lo deseado, esta vez ante el descaro de Leal y Guerrero. Parece que la cuarta cabeza de serie ha alcanzado su techo: su temporada está siendo insuficiente. Partieron cumpliendo justo con lo esperado, y han ido desinflándose poco a poco. Parece que siguen juntos porque no hay una opción mejor.
Siguen recortando
Cada vez que Bea y Paula ganan un torneo, suena la banda sonora de Tiburón. Cada vez más cerca en la RACE, en un tira y afloja constante. Están aprovechando todas las oportunidades que se les presentan para recortar puntos, y encima la sensación que dan en pista es de madurez total. Llevan ya seis títulos esta temporada, pero Gemma y Delfi siguen resistiendo.
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A esta lucha se ha sumado, además, Ari Sánchez y Andrea Ustero, cuya misión es dar sustos y robarle algún título a estas dos parejas. El futuro del pádel femenino es espectacular: Andrea Ustero, Claudia Fernández, Martina Calvo, Raquel Eugenio…
Y a destacar, cómo no, la semana de Giulia Dal Pozzo y Nuria Rodríguez: desde la previa hasta unas semifinales que casi ganan, con polémica de por medio. Historias así dan gusto de ver. Esto es el pádel, no se puede dar nada por sentado.
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