Tras el aperitivo de altura que dejó la final femenina, el telón del Madrid P1 cayó con el partido más esperado. En la central del Movistar Arena, los reyes del ranking, Arturo Coello y Agustín Tapia, frente a la pareja que se ganó el corazón del público en este torneo: Martín Di Nenno y Leo Augsburger.
Martín y Leo vencen a la pareja 1,2 y 3 del torneo
Otro domingo más, los número uno volvían a escena con la rutina de quien está acostumbrado a acumular títulos. Enfrente, Di Nenno y Augsburger, que habían irrumpido con fuerza y que llegaban tras firmar el partido del torneo en semifinales.
El primer set fue una declaración de intenciones de los favoritos. Al 4-4, encontraron el break que necesitaban para marcar diferencias y cerrar con un 6-4. Su estrategia estaba clara: huir del globo a Augsburger y obligarlo a jugar en el fondo. El joven argentino tiene todas las condiciones para llegar lejos, pero su riesgo constante, esa locura que a veces multiplica, también resta cuando se acumulan errores.
El segundo parcial fue otro cuento. Leo, esta vez, le sumó a la ecuación la chispa que le había faltado en el arranque. Más suelto, más conectado con la grada, empujó a su compañero y lograron romper en el instante preciso. Di Nenno puso el temple y Augsburger encendió al público. El 6-3 enviaba el partido al tercer set y Madrid ya rugía.
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El momento crítico llegó con un susto. En el 3-4, Augsburger se lanzó sobre la red para recuperar un remate y terminó cayendo de forma aparatosa sobre su codo derecho. Tras la atención médica, volvió a pista más inseguro, justo cuando estaba en su mejor nivel.
Pero lo que define a Leo es la osadía. No entiende de medias tintas: o blanco o negro. Y en esa apuesta sin red, con el mejor Di Nenno que se recuerda en años, firmaron la gesta. Se llevaron la tercera manga por 6-4 y con ella el título más grande de sus carreras.
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Madrid se rindió ante el desparpajo de Augsburger y la solidez de Di Nenno, los verdugos de los número uno. Una final de esas que se recuerdan porque escriben futuro.
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