El Movistar Arena vivió una mañana que quedará marcada en la memoria del pádel. Alejandra Salazar, icono absoluto del deporte y figura irrepetible para Madrid, disputó su último partido en casa y se marchó entre lágrimas tras caer en los cuartos de final del Comunidad de Madrid Premier Padel P1. A sus 40 años, la madrileña afronta la recta final de una carrera que ha moldeado el pádel femenino durante más de dos décadas.
Una leyenda que se despide donde todo empezó
El duelo que puso fin a su camino en Madrid enfrentó a Salazar y Aranza Osoro con las número uno del mundo, Gemma Triay y Delfina Brea. El marcador, 6-3 y 6-3, apenas explica lo que ocurrió después: una ovación larga, cálida y emocionante que envolvió a Salazar en un abrazo colectivo. La madrileña, incapaz de contener la emoción, rompió a llorar mientras saludaba a un público que la ha acompañado desde sus primeros pasos en el circuito.
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La escena tuvo un simbolismo especial. Madrid ha sido siempre su refugio, su casa y el escenario de algunos de los momentos más importantes de su carrera. Ahora, en su última temporada como profesional, la ciudad volvió a rendirse ante una jugadora que ha sido mucho más que una campeona: ha sido un referente, una inspiración y un pilar en la evolución del pádel femenino.
Una despedida que Madrid nunca olvidará
La escena tuvo un simbolismo especial. Madrid, su casa, su refugio y el lugar donde comenzó todo, se volcó con ella como pocas veces se ha visto en el circuito. Y fue entonces cuando Ale Salazar tomó el micrófono y se dirigió al público con unas palabras que desbordaron emoción: “Hola Madrid. El día ha llegado y qué mejor día que despedirme con las número uno. Lo he disfrutado muchísimo, creo que hemos dado un gran nivel. Como os digo, lo que soñaba era disfrutar los máximos días posibles, vaciarme dentro de la pista. Lo he cumplido con creces. Disfrutándolo muchísimo, me habéis dado toda la fuerza toda esta semana. Me habéis animado muchísimo, me siento tan querida durante todos estos años. Os agradezco a todos que hayáis venido un día más. Pero todavía quedan varios torneos. Me despido de Madrid, pero me quedan más batallas y seguiré dando guerra hasta el último día. Agradeceros a todos otra vez por venir. Muchas gracias y de verdad os quiero muchísimo. Es alucinante el cariño que he sentido siempre durante 30 años. Muchas gracias”.
Gemma Triay, por su parte, comentaba lo siguiente sobre su excompañera: “Tengo una época, una etapa con Triazar que siempre voy a recordar con muchísimo cariño. Entonces eso a mí me genera muchísima admiración, muchísimo respeto. Creo que todos y todas las jugadoras de derecha aprendimos viendo cómo juega Ale Salazar y me parece que eso es irreemplazable. Así que felicitarla a ella y todavía queda mucho año por disfrutarla.”
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El público respondió con una ovación larga, cálida, casi reverencial. Salazar, incapaz de contener la emoción, rompió a llorar mientras saludaba a la grada. Era la despedida de una leyenda en el lugar donde su figura se hizo gigante.
Su trayectoria es inapelable: 62 títulos oficiales, siete Mundiales y cuatro temporadas como número uno del mundo con tres compañeras distintas. Pero su impacto va más allá de los números. Salazar ha sido un modelo para miles de niñas, una referencia de profesionalidad y una pieza clave en la evolución del pádel femenino. Este domingo, entre las finales, recibirá un homenaje especial que pondrá el broche a una carrera irrepetible.
Ya están definidas las dos semifinales femeninas del Madrid P1
En lo deportivo, Gemma Triay y Delfina Brea confirmaron su condición de favoritas y avanzaron a semifinales, donde se medirán a Ariana Sánchez y Andrea Ustero. La pareja número 3 del ranking tuvo que remontar un partido durísimo ante Claudia Jensen y Tamara Icardo, que arrancaron con un 7-6 a su favor antes de ceder por 1-6 y 3-6 en un duelo de dos horas de máxima exigencia.
La segunda y la cuarta pareja del ranking femenino resolvieron sus partidos con mucha más calma que otras favoritas. Bea González y Paula Josemaría firmaron una actuación impecable ante las número cinco, Marta Ortega y Sofía Araújo, a quienes desbordaron de principio a fin con un contundente 6-0 y 6-2. Por su parte, Martina Calvo y Claudia Fernández, recientes campeonas del London Premier Padel P1, supieron manejar los momentos delicados de su duelo ante unas siempre batalladoras Marina Guinart y Alejandra Alonso, octavas cabezas de serie, para cerrar su pase sin sobresaltos.
Enfrentamientos y horarios de las semifinales
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