El verano es esa época del año en el que todo nuestro día a día parece ponerse en pausa y, por supuesto, el deporte entra en esa afirmación. Es por ello que los amantes del pádel vamos a agradecer estar enterados de estos valiosos consejos para recuperar nuestro nivel de juego al volver de las vacaciones.
Al adentrarnos en el mes de septiembre, casi de manera automática, muchos de nosotros queremos retomar la normalidad de nuestras vidas. Aquella que dejamos atrás cuando vimos acercarse el inicio de julio. Así, uno de nuestros objetivos es rendir como lo hacíamos antes sobre la moqueta azul.
Entrenar el físico
No todo el mundo quiere leer esto, pero sí, hacer un entrenamiento físico es una de las claves para tener un buen nivel den pádel, especialmente tras las vacaciones de verano.
Algunos habremos subido de peso y otros, simplemente, habremos perdido algo de forma. Es posible que nos peguemos las dos primeras carreras del partido y ya tengamos la necesidad de tirarnos al suelo y llenar tranquilamente nuestros pulmones para no morir en el intento. Sea lo que sea, todo esto se soluciona con un poco de trabajo físico.
Por nuestro bien, y el de nuestros rivales, lo mejor es que no nos agendemos un partido de pádel de demasiada intensidad hasta que no dejemos pasar unas dos semanas, o puede que algo más.
Mientras tanto, lo que tenemos que plantearnos en esta primera parte de nuestra preparación es realizar un entrenamiento de adaptación del cuerpo a la actividad física. En este sentido, tendremos que priorizar el volumen sobre la intensidad, o lo que es lo mismo, ejercicios de poco esfuerzo, pero prolongados en el tiempo.
Recuperar el fondo y la musculatura
Aquí van a entrar en juego varios aspectos a trabajar. El primero de ellos será la resistencia, siendo muy útiles los ejercicios físicos. Algunas de las actividades que podemos practicar son trotar, correr, nadar, bici o senderismo. Lo que sea que nos acelere un poco las pulsaciones.
Asimismo, también es importante centrarnos en la fuerza-resistencia. Para ello, es de gran ayuda el trabajo que hacemos en el gimnasio, donde deberemos englobar ejercicios de todos los músculos del cuerpo, tanto del tren inferior como del superior.
Como muchos de nosotros pecamos, algunos por impacientes y otros por inconscientes, de cargarnos de peso como si no hubiéramos hecho ese parón de verano, debemos tener en cuenta que es mejor empezar con cargas algo más bajas de las que cogíamos habitualmente y meter más repeticiones para, poco a poco, ir aumentándola.
Trabajar la técnica de pádel
Hasta aquí todavía no hemos cogido una pala de pádel, pero lo cierto es que hay cosas más importantes que tenemos que hacer antes de eso. Habiendo recuperado, o al menos en cierto modo, esa forma física que teníamos antes de las vacaciones, es la hora de recuperar la confianza con una clase de pádel.
No solo perdemos esto, sino que la habilidad y la técnica también se ven mermadas durante esos parones. Es por ello que la ayuda de un entrenador nos puede ser de mucha ayuda para recordarlas practicando todos los golpes y movimientos.

Además de volver a estar en contacto con nuestras voleas, globos, bandejas, víboras y remates, también lo haremos con el posicionamiento dentro de la pista, ofensivo y defensivo, así como las estrategias que nos pueden ser útiles en un partido.
La realidad es que la técnica y el toque no se pierde tan rápidamente como la forma física, por lo que, y menos mal, apenas tardaremos unos minutos en recolocarnos y volvernos a cargar de esa confianza en nuestro juego de la que presumíamos antes del verano.

Poco a poco y de menos a más, como ya hicimos antes trabajando en el gimnasio y con un entrenamiento algo más cardiovascular, iremos aumentando el ritmo de bola hasta llegar a ese que nos vamos a encontrar en el primer partido que juguemos después de dejar atrás esa época del año en la que la rutina se detiene y nos da un respiro para recargar las pilas.
|
Te puede interesar: |


























