Veinte años de pádel en la Plaza Mayor de Valladolid. Hemos visto una evolución total. Y como el tiempo no perdona, ya tenemos también definida la final masculina. Pero antes, repasemos todo lo que ha dado esta jornada de sábado en el Valladolid P2.
A Chingotto no le hace falta estar al 100%
Ayer ya tuvo un susto físico que obligó a parar el partido durante diez minutos. Las condiciones de Valladolid son extremas, y cada año dejan algún episodio así. Esta vez le ha tocado a Fede, que además ya se le veía algo renqueante en el torneo anterior.
Hoy, Ale y Fede no tenían un cruce sencillo ante Leal y Guerrero, que ayer eliminaron con autoridad a Stupa y Yanguas. Leal está enganchando el tren de la selección. Se le nota ese orgullo, esas ganas de hacerlo bien después de un comienzo de año complicado. Y a su lado tiene al mejor escudero posible: Fran Guerrero.
Partido extraño. Ale y Fede se llevaron la primera manga por 6-4, pero a partir de ahí llegó la desconexión, y con ella el malestar de Fede. Los jóvenes españoles respondieron con un contundente 6-1 y forzaron el tercer set. Chingotto, fuera de juego por completo. Pero si algo define al equipo de Jorge Martínez, es justo esa palabra: equipo.
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Remaron con todo, con Galán multiplicándose en pista. Y siempre es complicado jugar contra un rival mermado físicamente, aunque sea a medio gas. Aun así, Fede terminó con una sonrisa: nueva final, y un 6-3 que cerraba el tercer set a su favor.
Tapia y Coello en velocidad crucero
La verdad es que no hay mucho que analizar en este partido. Lo hemos visto mil veces. Arturo y Agus aprietan cuando hay que apretar, y eso suele significar partido ganado. Ayer, Leo y Juan no pudieron ni saltar a pista por la lesión de Campa, y quizá eso les pasó factura: no llegaron del todo adaptados a las condiciones.
Los cuatro fallaron mucho durante el partido, con una bola que volaba casi incontrolable. Pero, sobre todo, Leo Augsburger no pudo defender. Falló una cantidad innumerable de restos, y eso terminó condenando a la pareja. A eso se suma que Lebrón, sin su remate, apenas hace cosquillas con esa bandeja que da tanto rebote.
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Con todo esto, Tapia y Coello siguen estirando su propio récord de finales consecutivas. Un doble 6-4, y mañana tendremos otro Superclásico en la final del Valladolid P2. Esperemos que esta vez sea con Fede al 100%.
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