Hubo una noche en Kuwait que dejó al pádel sin respiración. Una noche que no fue una simple final, sino dos conquistas paralelas que ya forman parte de la historia reciente del deporte. Fede Chingotto y Ale Galán, por un lado, y Ari Sánchez junto a Paula Josemaría, por el otro, se coronaron campeones Mundial por Parejas (FIP World Cup Pairs). Dos coronas, dos títulos mundiales, mismos ingredientes: cabeza, corazón, un nivel de juego altísimo y la capacidad de convertir el sufrimiento en impulso.
La Arena Kuwait, con sus 4.700 espectadores en un Central Court BNK a reventar, fue escenario de un capítulo decisivo que reordena dinámicas, reabre carreras hacia el número uno y reescribe jerarquías a las puertas de Dubái y la siguiente parada en México. Las dos finales fueron distintas, pero con un denominador común: la capacidad de cambiar el guion cuando el partido estaba en el filo.
Chingotto y Galán: cabeza, corazón y un punto final para la eternidad
Ale Galán ya estaba de rodillas, pero no como símbolo de derrota. Esta vez, estar de rodillas era la imagen que valida a un campeón. A 4.700 testigos en Kuwait, Galán se derrumbó en el suelo con las manos en la cara. Y en ese instante, Fede Chingotto saltó sobre él y lo abrazó con la energía de quien había jugado dos horas como si su vida entera dependiera de ello. Chingotto y Galán se convirtieron en campeones Mundial por Parejas remontando lo que parecía imposible.
Ver esta publicación en Instagram
Porque la final arrancó cuesta arriba. Los número uno, Coello y Tapia, salieron con hambre de revancha tras aquel 6-0 en el tercer set de Milán P1. La pareja 2 cayó como un tsunami inicial: 6-2 en 27 minutos. La sensación era clara: esa superioridad que durante tramos largos de la temporada fue norma. Pero Chingotto y Galán no aceptaron el guion. Bastó un paso por el banquillo para resetear cabeza, tensión y actitud. A partir de ahí, cada bola fue una batalla mental. Y empezó el giro.
Ver esta publicación en Instagram
Siete bolas de break desperdiciadas por los número uno pesaron como una losa. Y cuando el marcador marcaba 5-5, los número dos aprovecharon la única que tuvieron. Un dato que define este Mundial: 50% de eficacia en breaks para los campeones Mundial por Parejas, apenas 16% para Coello y Tapia. Ese margen, en una final así, es toda una declaración.
El tercer set ya no fue survival mode: fue dominio. Tapia y Coello perdieron precisión, perdieron paciencia y se quedaron sin soluciones. Chingo y Galán, en cambio, se hicieron gigantes. Con cada bola que defendían, con cada recuperación imposible, iban borrando semanas de dudas para reemplazarlas con certezas. Cuando cayó el match point final, la imagen lo dijo todo: lágrimas, rodillas en el suelo, un abrazo eterno y un mensaje claro hacia delante. La Race se comprime: la distancia a los líderes queda en solo 680 puntos y en Dubái existe una posibilidad real de ataque directo a la cima.
Ver esta publicación en Instagram
Luego, ya en sala de prensa, se apagó el ruido y se encendió el alma. Chingotto habló de trabajo silencioso, día tras día, de hacerse mejores uno para el otro. Galán habló de rezar en el último punto para que la bola se fuera, de aguantar mentalmente y de no soltar nunca la creencia. Su lema, como repitieron: jugar cada bola hasta el final. Ese “hasta el final” es ya un sello. Y desde París, cuatro títulos de cinco posibles dicen que este movimiento ya no es anécdota, es tendencia.
Ari y Paula conquistan su tercer título consecutivo
Unas horas antes, el pádel femenino ya había tenido su propia coronación. Ari Sánchez y Paula Josemaría cerraron un Mundial perfecto con un doble 6-3 a Gemma Triay y Delfi Brea en una final que fue un torbellino táctico y emocional. Su “tercera” consecutiva no es un simple título más. Ganar la primera FIP World Cup Pairs te coloca directamente en el libro dorado del deporte. Pero hacerlo tras dos torneos Premier Padel ganados (Milán y NewGiza) y en medio de una narrativa de críticas, dudas y cuestionamientos, eleva su corona a un simbolismo aún mayor.
El partido tuvo algo raro, extraño, frenético: seis breaks en el primer set, nueve en total. Algo que casi nunca ocurre a este nivel, y menos cuando enfrente están las dos mejores parejas del mundo. Pero Ari y Paula lo transformaron en un plan perfecto. Regularidad, precisión y un punto de agresividad en el timing exacto. Ari, rozando la perfección. Paula, entrando siempre en el instante adecuado. Cada ataque nacido del trabajo defensivo. Cada solución construida desde lectura de patrones y estudio de rival.
Ver esta publicación en Instagram
En rueda de prensa lo explicaron sin romanticismo excesivo: el secreto es trabajar, volver a ver los partidos, analizar y esforzarse con el cuerpo técnico. No se esconden. Son cinco años juntas y eso significa pasar por ciclos buenos, regulares, duros. Ellas también han tenido sus descensos de confianza. Pero no abandonaron. Y este título mundial en Kuwait certifica que esa insistencia no era retórica. Están de nuevo ahí arriba. Y el Ranking FIP vuelve a tener combate abierto. La distancia con Gemma y Delfi se reduce a 1.510 puntos y aún quedan 4.500 puntos en juego entre Dubái, México y el Premier Padel Finals. Las matemáticas dan permiso para soñar.
El pádel mundial vive un momento donde el trono no está blindado. Y este Mundial por Parejas no solo entregó coronas: entregó giros narrativos, alimentó la épica y encendió la recta final de temporada.
| Te puede interesar: |






















