La Federación Española de Pádel ha oficializado el nombramiento de Carolina Navarro como nueva seleccionadora nacional femenina, un movimiento que consolida la apuesta por una figura histórica del deporte.
La malagueña, retirada de la competición profesional a finales de 2025, toma el relevo de Icíar Montes, quien cerró en enero una etapa de casi diez años marcada por títulos, estabilidad y una transición generacional impecable. El anuncio supone un paso natural para una jugadora que ha sido referencia mundial durante más de tres décadas y que ahora asume la responsabilidad de dirigir a un equipo acostumbrado a ganar.
La elección de Navarro no es casual. La Federación buscaba continuidad, liderazgo y una visión moderna del pádel femenino, y pocas figuras encajan mejor en ese perfil. Durante su carrera, Carolina fue número uno del mundo durante nueve temporadas, conquistó más de un centenar de títulos internacionales y defendió los colores de España en múltiples Mundiales, además de representar a Suecia en una edición gracias a su doble nacionalidad.

Su vínculo con la selección es profundo y emocional, y ahora regresa para dirigirla desde el banquillo en un momento clave: España buscará en noviembre su décimo título mundial, una competición que domina sin interrupción desde 2008, con la única excepción de la edición de 2012, en la que no participó.
El relevo con Montes tiene un componente simbólico evidente. Ambas compartieron pista durante años, formaron una de las parejas más influyentes de la historia del pádel femenino y comparten una visión muy similar del juego. La salida de Icíar, que ahora se centrará en el proyecto FIP Beyond, deja un legado difícil de igualar: cinco Mundiales consecutivos, varios títulos europeos y una gestión impecable del cambio generacional tras la era de las Sánchez Alayeto, Patty Llaguno o Eli Amatriain.
Un nuevo ciclo con talento emergente y una despedida histórica en el horizonte
Navarro llega en un momento en el que el pádel femenino español vive una mezcla de madurez y renovación. Por un lado, la selección sigue contando con jugadoras consolidadas que mantienen el nivel competitivo en lo más alto. Por otro, una nueva hornada de talentos empuja con fuerza desde abajo. Nombres como Andrea Ustero, Alejandra Alonso o Martina Calvo representan el futuro inmediato del equipo y obligarán a la nueva seleccionadora a equilibrar experiencia y juventud sin perder la identidad ganadora que caracteriza a España.
A este escenario se suma un desafío emocional: el adiós progresivo de Alejandra Salazar, una de las grandes leyendas del pádel español y excompañera de Navarro. Gestionar su salida definitiva será una de las tareas más delicadas de esta nueva etapa, tanto por su peso deportivo como por su influencia en el vestuario.

Carolina asume el cargo con la serenidad de quien ha vivido todas las etapas del deporte: la explosión del pádel femenino, la profesionalización del circuito, la llegada de nuevas generaciones y la consolidación de España como potencia mundial. Su misión será mantener ese liderazgo, adaptarse a los cambios del circuito y seguir construyendo un equipo capaz de competir por todo.
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