Ale Galán ha vivido todas las etapas posibles dentro del pádel profesional: el éxito absoluto junto a Juan Lebrón, el número uno del mundo, los momentos de incertidumbre marcados por lesiones, los roces internos con el gaditano y, más recientemente, el redescubrimiento del disfrute dentro de la pista. Ale Galán ha encontrado en Fede Chingotto un compañero ideal para seguir aspirando a todo.
Desde que el madrileño apostó por el argentino en marzo de 2024, algo cambió. Su actitud, su lenguaje corporal y hasta su expresión facial revelan que ha vuelto a disfrutar del juego. Sin embargo, su gran reto —desbancar a Tapia y Coello del trono mundial— sigue sin resolverse. Nueve meses sin poder vencer a los número uno han alimentado rumores de ruptura. Pero aquí van cinco motivos por los que esa hipótesis no se sostiene:
5 motivos por los que Galán y Chingotto seguirán juntos
1. Una conexión que va más allá del juego

Desde su primer torneo, la compenetración entre Galán y Chingotto ha sido evidente. Se entienden con una mirada y se acompañan como si llevaran años compartiendo lado de pista. La sintonía no es solo deportiva, también personal: cuando uno flaquea, el otro empuja. Esa química no se fabrica; surge. Y cuando está presente, se convierte en una de las mayores fortalezas.
2. Unos resultados más que notables

Aunque no han podido superar a Tapia y Coello desde julio de 2023, los números no engañan: han ganado dos títulos de Premier Padel, han estado en múltiples finales y rara vez se bajan de semifinales. Esa consistencia, en un circuito tan exigente y cambiante, es un aval que muy pocas parejas pueden exhibir.
3. Chingotto potencia a Galán

Fede no solo es un escudero incansable, sino también un jugador que saca lo mejor de su compañero. Con él, Galán se muestra más desinhibido, más agresivo y con margen para soltarse en ataque. Sabe que detrás tiene a un jugador que nunca se borra, que ordena el juego y que convierte la defensa en arte. Galán puede confiar, delegar y centrarse en lo que mejor hace: dominar desde la pegada.
4. Estabilidad en tiempos de caos

El inicio de 2024 fue especialmente turbulento para Galán. Tras una ruptura emocional y profesional con Lebrón, encontró en Chingotto la tranquilidad que necesitaba. Sin dramas, sin declaraciones fuera de tono. Solo trabajo, constancia y profesionalismo. En un circuito donde los egos muchas veces marcan el rumbo, la serenidad de Fede ha sido un bálsamo que Galán no está dispuesto a soltar.
5. Una pareja que transmite valores

Más allá de resultados, hay algo que el público siempre valora: el respeto por el juego. Y eso, Galán y Chingotto lo tienen de sobra. Compiten al límite, sí, pero siempre desde la nobleza y el compañerismo. Son un ejemplo de cómo convivir en la élite sin caer en provocaciones ni conflictos innecesarios. No será la pareja más ruidosa, pero sí una de las más admiradas.
¿Y ahora qué?
En un deporte donde las rupturas están a la orden del día, Galán y Chingotto siguen apostando por su proyecto. Puede que no hayan vencido en los últimos meses a sus grandes rivales, pero están cada vez más cerca. Porque las piezas encajan. Porque hay respeto. Porque hay futuro.
Y porque, como dijo Galán hace unos días, “nada me haría más feliz que ser número uno junto a Fede”. A veces, el verdadero éxito no se mide solo en trofeos, sino en la convicción de que estás en el camino correcto.
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