Desde los banquillos se fraguan buena parte de las victorias y, en lo que respecta al pádel, nombres como el de Miguel Sciorilli son grandes referencias de ello. Como uno de los mejores entrenadores del mundo, ha ofrecido a todo los amantes del deporte de la moqueta azul algunos consejos realmente útiles para casi cualquier nivel.
Lo cierto es que el coach se termina convirtiendo en una de las figuras más relevantes en cuanto a lo que se ve de las parejas de pádel sobre el 20 x 10. En el caso de Miguel, lo ha hecho de la mano de varios de los jugadores más importantes de la historia de este deporte.
La influencia de Miguel Sciorilli en el pádel profesional
El argentino ya lleva mucho tiempo trabajando con las parejas más en forma del planeta y Fernando Belasteguín consta como uno de los más longevos en su carrera, habiendo sido número uno del mundo durante 16 años.
De la misma manera, Miguel también ha estado a cargo del juego y del rendimiento de referentes del circuito femenino, como son Carolina Navarro y Cecilia Reiter, que se mantuvieron durante 13 años consecutivos en lo más alto de la clasificación.
No solo eso, sino que, además, a su trayectoria hay que sumar su etapa como entrenador de Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguín, números uno durante otros 13 años. Algo más actual es que es quien se encarga de sacar el máximo partido posible al juego de Ariana Sánchez, otra histórica número uno que acaba de ser destronada.

A pesar de todo esto, Miguel no siempre ha recorrido un camino de rosas para alcanzar los triunfos que han logrado sus jugadores, tanto a nivel individual, como en pareja. Han sido muchas las ocasiones en las que las cosas no han salido como esperaba, pero su clave para conseguir el éxito nunca se ha distanciado del trabajo en equipo.
Claves para entrenar a los mejores del mundo
Entrando más en materia con respecto a los puntos que Miguel considera innegociables para acompañar a los mejores jugadores de pádel del mundo, lo primero que ha destacado ha sido la comprensión.
“Para mí, entender al jugador es fundamental. Cada persona absorbe la información de una manera diferente: algunos visualmente, otros a través de señales auditivas y otros kinestésicamente. Es fundamental identificar su principal canal de aprendizaje y darle prioridad en el entrenamiento. Y no hay que olvidar que no está de más vestir la camiseta del jugador para que se sienta atendido individualmente”.
Asimismo, ha puesto en valor la adaptabilidad como “piedra angular de un entrenamiento eficaz”. “Cada jugador es un rompecabezas único y factores como el descanso, el sueño o los problemas personales pueden afectar a su rendimiento. Ser flexible, escuchar sus necesidades y adaptar el entrenamiento en consecuencia es primordial. Un entrenamiento rígido no fomenta el crecimiento”, ha asegurado.

A esto ha añadido la relevancia de saber “encontrar el equilibrio adecuado en los retos“, definiéndolo como “un arte”. “Si son demasiado fáciles, los jugadores se aburren; si son demasiado difíciles, pueden sentirse derrotados. Se trata de calibrar sus capacidades, empujar los límites y asegurarse de que cada reto es un paso hacia la mejora”.
“La motivación es un tapiz complejo. A menudo se dice que debemos motivar a los jugadores. Yo no estoy de acuerdo. Lo que me parece importante es no desmotivarlos, comprenderlos. Cada jugador tiene motivaciones intrínsecas y mi papel consiste en ayudarles a identificarlas y asumirlas. Se trata de encender el fuego interior, no de imponer motivaciones externas”, ha seguido puntualizando.
Por supuesto, Miguel Sciorilli considera fundamental la comunicación. “He entrenado tanto a jugadores como a jugadoras y el estilo de comunicación varía significativamente. Un enfoque único no funciona. Se trata de adaptarse a cada individuo, de lo contrario puede que no entiendan lo que intentas transmitirles. Cuanto mejor sea la comunicación, más fluida será la sinergia jugador-entrenador”, ha afirmado.

“El positivismo cambia las reglas”, ha continuado resaltando. “Nuestro cerebro responde de forma diferente a los estímulos positivos y negativos. Al mantener un enfoque positivo en la comunicación, incluso cuando se abordan retos, creamos un entorno en el que los jugadores pueden visualizar el éxito. La positividad engendra un mejor rendimiento”.
Llegando a ese punto del trabajo en equipo, ha confesado que, durante su carrera como entrenador, “ha sido fundamental tener un equipo cohesionado con un fisioterapeuta, un preparador físico, un médico, un psicólogo” y, en su caso, un coach dedicado. “Cada uno tiene su papel y los cambios de liderazgo entre los miembros del equipo es crucial. Por ejemplo, si el jugador se lesiona, el médico, el fisioterapeuta y el preparador físico adquieren más importancia y yo estoy ahí como apoyo”.
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De igual modo, ha incidido en que “el pádel es un deporte, pero también es un juego“. “Mantener la esencia del juego en el entrenamiento es vital. Utilizar juegos y situaciones de juego como método principal de entrenamiento ayuda a mantener el elemento lúdico. Mantiene a los jugadores comprometidos, agudiza sus habilidades y asegura que no pierdan de vista la alegría de jugar”, ha concretado.

Otra de las afirmaciones de Miguel es que, dentro del papel de entrenador, “es esencial no eclipsar los logros de los jugadores“. “Cuando ganamos torneos o mejoramos aspectos concretos de su juego, no se trata de mí. Se trata de ellos. Mi trabajo es facilitarles el éxito, no atribuírmelo. El protagonismo es de los jugadores, como debe ser”.
Por último, Miguel Sciorilli ha hablado de la mente como “una herramienta poderosa”. “Al fomentar las imágenes positivas, aprovechamos la capacidad del cerebro para visualizar el éxito. Esto va más allá del entrenamiento técnico; se trata de crear imágenes mentales de triunfo a las que los jugadores puedan recurrir en los momentos cruciales. Es una ventaja psicológica que a menudo marca la diferencia”, ha sentenciado el entrenador argentino.
Fuente: Wilson
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